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Hoy hemos partido desde Beit Sahour, el barrio de Bethlehem donde nos alojamos, en dirección al Valle del Jordán para conocer la realidad de esta zona tan castigada y hacer labores de reconstrucción con la organización Jordan Valley Solidarity Movement.

Desde el autobús pudimos ver que existen asentamientos más lejos de Jerusalem los cuales forman parte del Municipio, cuando en cambio, comunidades de palestinas son mucho más cercanas geográficamente, quedan fuera de éste. Este hecho, se trata de una estrategia para estrangular Cisjordania y a la vez, hacer que aumente la población judía de Jerusalem y reducir la palestina.

Jericho

Rodeadas por un paisaje árido, con pocos árboles a la vista, nos adentramos a los alrededores de la región de Jericho, la primera ciudad conocida del mundo. Antes de la ocupación el paisaje era más verde, pero debido a la quema intencionada de bosques de los sionistas, la construcción de grandes pozos de profundidad ilimitada, la extracción desmesurada de agua de los ríos de Israel,  así como el aumento de las temperaturas, y el aumento de la construcción de asentamientos colonos  en zonas boscosas, el desierto cada día va ganando terreno, y vivir allí resulta cada vez más duro. Existen numerosas plantaciones de dátiles que exporta ilegalmente Israel a territorios como el estado español.

El área es zona C, militarmente cerrada, excepto la ciudad, que es zona A. Desde el 1992, todas las palestinas que quieran viajar del Norte al Sur de Cisjordania han de pasar por una sola carretera llena de Checkpoints, donde los soldados pueden decidir si pasas o no. Para que nos hagamos una idea, un soldado cualquiera puede decidir que el Presidente de Palestina no puede pasar por el checkpoint.

Camino de Jericho

Si una palestina de Cisjordania quiere salir del país, solo lo puede hacer por el paso fronterizo King Hussein Bridge Border Cross, y coger un avión des de Jordania. Este trayecto, además de estar regulado por un control, el cual tiene las horas de apertura limitadísimas (12h horas al día de lunes a jueves, y 2 horas los viernes y los sábados), resulta muy caro por todas las tasas que Israel y Jordania les hacen pagar. Además los vuelos desde Aman resultan mucho más caros, recordemos que Palestina actualmente no tiene aeropuertos, y que se les niega a viajar desde Tel Aviv. Sólo en el territorio de Cisjordania hay 650 checkpoints para conectar las 227 zonas aisladas por el sionismo.

El Valle del Jordán

La mayoria del valle está habitado por comunidades beduinas que diariamente ven cómo sus campamentos son destrozados por el ejército israelí. Su principal modo de subsistencia es el pastoreo, la ganadería y la agricultura, una actividad que se ve truncada por su expulsión del territorio. Es común que se les fuerce a instalarse en tierras que previamente han sido expropiadas a otros palestinos, creando así un conflicto entre ambos grupos. Muchas beduinas viven actualmente como refugiadas internas.

Para ilustrar este proceso de limpieza étnica en el Valle del Jordán, cabe mencionar que antes de 1967 había 320.000 habitantes palestinas, mientras que ahora hay 56.000. Muchas de ellas han sido asesinadas, otras han tenido que exiliarse a otros lugares. El Valle del Jordán es una de las partes más oprimidas de Cisjordania, ya que el 95% del territorio es zona C (controlada civil y militarmente por Israel). En este caso las tierras usurpadas son mayoritariamente para uso militar, así como para asentamientos y cultivos sionistas. Desde 2010 el Estado de Israel ha ganado más de 1.025 millones de Dólares con la explotación del valle de manera ilegal. De esta manera viola las leyes internacionales al sacar un beneficio económico de la ocupación (en esta zona actúan empresas de bebida, como Soda Stream, o de cosméticos, como Ahava). Los palestinos y palestinas de la zona se sienten abandonadas, pues ni siquiera la Autoridad Nacional Palestina da la cara por ellos (muchos nos hablan de la corrupción que afecta a este poder, y que está estrechamente relacionada con el hecho de ser una autoridad también orpimida y maniatada).

 Desde 1967 el Valle del Jordán es un objetivo estratégico clave para Israel debido a su riqueza natural, a sus grandes reservas hídricas y a su localización fronteriza con Jordania. Para hacernos una idea, dos tercios del agua que se consume en Palestina Histórica (lo que ahora se considera Israel y el resto de Palestina) proceden de aquí. Además, los 10.000 colonos asentados ilegalmente en el Valle del Jordán gastan 6.6 veces más que los 56.000 palestinos que resisten.

Las comunidades palestinas que pueden utilizar pozos es porque éstos fueron construidos antes de 1967, momento en que el control pasó de manos jordanas a manos israelís. No obstante, por ley, sus pozos sólo pueden alcanzar unos 100-150 metros de profundidad, mientras que los de los colonos pueden llegar a los 750-800 metros. El acaparamiento del agua por parte de Israel supone un impacto ecológico devastador tanto para la flora como para la fauna, desembocando en una desertización imparable. Una muestra de la pérdida de biodiversidad debido a la falta de agua en el río es la desaparición de hierbas medicinales, que tradicionalmente tenían una utilidad fundamental. Otra medida que nos indigna es la confiscación de placas solares por parte, de nuevo, del Estado opresor.

Jordan Valley Solidarity Movement

Llegamos a nuestro destino: Fasayl, una comunidad asediada por las colonias y muy golpeada por la política indiscriminada de demoliciones. Allí está la sede del Jordan Valley Solidarity Movement, una organización que trabaja por la solidaridad en esta área. Entorno a ella, se organiza la lucha contra las demoliciones, y se apoya a campesinos y ganaderos. Reciben apoyos internacionales para reconstruir infrastructuras de todo tipo: escuelas, carreteras, casas, etc. También intentan intervenir cuando surge cualquier tipo de emergencia, a pesar de los pocos recursos que tienen.

La comunidad de Abu Saqr

Visitando la comunidad del un beduino, Abu Saqr, con Jordan Valley Solidarity Movement

Actualmente, uno de sus proyectos es la creación de una escuela en Tubas, ya que la que anterior fue destrozada por los bulldozers. Lamentablemente, la burocracia también afecta alas ayudas internacionales, y a veces surgen situaciones absurdas. Por ejemplo, la organización esperaba una donación internacional para comprar un autobús, pero su demolición hizo que el autobús no llegara con facilidad. Nos cuentan que necesitan ambas cosas a la vez: autobús y colegio, porque el colegio se puede construir en poco tiempo con la ayuda suficiente, pero si no hay autobús no hay niños y sin niños es más fácil que Israel tire abajo el colegio.

Los juicios del apartheid

Estando reunidas ya con Rashed, el coordinador de Jordan Valley Solidarity Movement, y con otros compañeros internacionales, hablamos de leyes y juicios. Nos explican cómo son los procesos de detención de las palestinas y cómo son los juicios contra las demoliciones. Ciertamente, las palestinas lo tienen difícil para defenderse en un juicio porque la imparcialidad afecta a todo el proceso. La ley ‘civil’ palestina tiene potestad en zonas A y B, siempre que no se adelante el ejército israelí, y se aplica para delitos cotidianos. En zona C es siempre el ejército israelí el que aplica y ejecuta las 1.600 leyes específicas para palestinos (prevaleciendo, como hemos dicho, su autoridad sobre A y B por encima de la policía palestina.

La lucha de quien resiste

Después de comer, y de comprobar la calurosa acogida de la comunidad de Fasayl, visitamos a Abu Saqr, un hombre de unos 60-70 años que resiste entre colonias y zonas militares. Abu Saqr es el representante de su comunidad, y coordinador del sindicato de pastores. Desde 1967 tiene miles de duros relatos sobre la opresión. Sus casas han sido demolidas en numerosas ocasiones y actualmente el lugar donde vive tiene un aspecto más similar al de una conjunto de chabolas (con materiales muy precarios, sin agua, con poca salubridad) que a una casa. De las 350 familias que había en 1965 sólo quedan 14. Derribos de sus tanques de agua, detenciones y palizas son algunas de las historias que nos cuenta. El corazón se nos encoge cuando nos cuenta cómo tuvo que ver morir a su hijo de 8 años, que tras sufrir una caída se desangró ante sus ojos. La ambulancia no llegó a tiempo por la restricción de movimiento que impone Israel.

Abu Saqr

Abu Saqr, en el centro, mientras nuestro coordinador palestino Baha Hilo traduce sus palabras del árabe al inglés

Le preguntamos cómo pueden permanecer los palestinos unidos cuando ni siquiera les permiten estar cerca físicamente. Él nos explica que lo que les conecta es precisamente saber qué es lo que pasa cuando se les desconecta de la tierra. “¿Qué es lo más difícil?” preguntamos, “¿hay algo fácil?” nos contesta. Y es que, suela con el día en que pueda dedicar su trabajo y su esfuerzo a hacer de su tierra un lugar más sostenible, de sus cultivos algo mejor, de su tiempo algo que no sea luchar contra la opresión.

Sus ojos son serenos, su mirada firme. “Tu honor es la tierra” nos dice, “esta tierra recoge la historia de mi pueblo”. Una tierra manchada de sangre, de trabajo y de dignidad que, él dice, jamás le arrebatarán.

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Las muchas caras de la ocupación

Publicado: 19 octubre, 2014 de accionenredinternacional en Sin categoría
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La ocupación puede tomar muchas caras, algunas pueden disfrazarse incluso de iniciativas verdes.
Así nos describen Saber Jaber e Ilan Pappé lo que se esconde tras los bosques de coníferas plantados por el estado de Israel desde 1948.
La plantación del bosque de Yatir, por ejemplo, esconde el desplazamiento de l@s residentes beduin@s del irreconocible pueblo de Atir.
El pino es una especie europea no vista en Oriente Medio hasta el siglo XX. La trajeron l@ colon@ sionistas por 2 razones principalmente:
– Permitir a l@s colon@s israelíes sentir que han emigrado a una parte de Europa, revitalizar y europeizar lo que a sus ojos era un desierto árabe, del mismo modo que creyeron venir a “civilizarlo”.
– Cubrir las ruinas de aldeas y barrios dejadas tras la Naqba en 1947-1948, debido al rápido crecimiento de dichas especies
Estos bosques se presentan como grandes pulmones verdes, como el del Parque Nacional Monte Carmelo (cercano a Haifa), que oculta los pueblos ya perdidos de Ijzim, Umm al-Zinat y Khubbaza, que ya no pueden verse ni en los mapas.
Éste método no paró en 1948. Durante la ocupación de Cisjordania y Jerusalén en 1967 nuevos pinos se plantaron para esconder los pueblos de Imwas, Yalo y Beit Nouba, en el valle de Latrun cerca de Jerusalén. Este parque llamado Canadá esconde la expulsión de la población de la zona.
El método además de cínico no es tan ecológico como quieran hacer creer, ya que las coníferas acidifican el suelo, y el cambio de pH dificulta el crecimiento de especies autóctonas alterando el ecosistema al completo.

Otro método de ocupación es dificultar la recogida de olive todos los otoños. Muchos pueblos, aislados de sus tierras de cultivos por muros, colonias y checkpoint, sólo tienen permiso para acceder a ellas un par de veces al año, para la siembra y la recogida.
La recogida de olivas puede variar entre dias o semanas según cuántos árboles posea cada familia.
En el pueblo de Salem, cerca de Nablus, este año sólo han recibido permiso para recolectar durante 5 días, sin tener en cuenta número de árboles y/o hectáreas. Aunque toda la familia se afana de 6 de la mañana hasta el atardecer, no todas tendrán tiempo de recogerlo. Por ello algunas empezaron antes de los días establecidos, aunque las autoridades israelíes expulsaron a quien encontraron haciéndolo. Algunas personas incluso se quejan de haber sido expulsadas al medio día incluso los días establecidos por el permiso.
Algunas familias encuentran tras meses sin acceso a sus tierras muchos árboles dañados por colon@s israelíes, los cuales en la mayor parte de los casos incluso si son pillad@s in fraganti no son penalizad@s por ello. Esto se une a las cada vez mayores dificultades de acceso por el crecimiento de las colonias israelíes.
En otras ocasiones l@s colon@s no sólo atacan árboles sino también personas, la semana pasada sin ir más lejos una mujer palestina tuvo que ser hospitalizada en el pueblo de Kfar Yassuf haber sufrido un apaleamiento.

Pero desde la sutileza a la violencia directa, hay incluso casos de crímenes de guerra.
Como los planes de transferir 12500 beduin@s del valle del Jordán y el área de Ma’ale Adumim, a una colonia que llamarán Ramat Nu’eimeh y situarán cerca de Jericó. Las autoridades israelíes dicen buscar da una vida digna y proveer de servicios a las comunidades semi-nómadas esparcidas por el Valle, pero lo cierto es que no les han preguntado.

Mapa del futuro "Ramat Nu’eimeh", cortesía de "Bimkom"

Mapa del futuro “Ramat Nu’eimeh”, cortesía de “Bimkom”

El plan no tiene en cuenta que estas comunidades se dedican al pastoreo semi-nómada y una vivienda fija les dificultará su método de vida. La zona no tiene pastos fértiles que puedan mantener durante un año entero al rebaño.

De hecho, la localización del enclave se sitúa entre zonas militares de entrenamiento, colonias israelíes y checkpoint que previenen el acceso a cualquier pasto desde allí.
Por otro lado el plan pretende unir y hacer convivir a distintas tribus beduinas en contra de sus costumbres y con las tensiones sociales que esto pudiera generar.
La mayor parte de las tribus beduinas de Cisjordania provienen del desierto del Neguev, al sur de Israel, del cual fueron expulsadas en 1948. Desde las nuevas ocupaciones en 1967 hasta la actualidad, las tribus se han visto obligadas a resituarse en varias ocasiones, debido al crecimiento de las colonias, las zonas de entrenamiento y las zonas declaradas como reservas naturales. Por ello cientos de casas tienen orden de demolición y otras tantas ya han sido demolidas.
Por ello muchas de estas tribus viven sin acceso a la electricidad o al gua, y con dificultades para disfrutar de servicios sanitarios o a la educación.
A esto se refieren l@s palestin@s como “la naqba continua”, porque desde 1948 y aún hoy, siguen siendo expulsados de su tierra, desposeídos de sus medios de vida y borrad@s de los mapas, ya sea mediante maquillados bosques y reservas o con cruentas transferencias de población a nuevos guetos (sírvase la ironía un@ mism@)

Las mal llamadas negociaciones de paz se están estancando. Tras el intercambio de 26 presos por nuevas colonias, la amenaza de utilizar el muro como futura frontera palestina, los desplazamientos de l@s beduin@s del desierto del Naqab…ahora están retomando la construcción del muro en el valle del Jordán.

Esto permitiría a Israel controlar las fronteras con todos los países de alrededor y que el futuro estado palestino sólo tuviera fronteras con Israel, lo que lo seguiría dejando a su merced y completaría el proceso de bantustanización.

Pero hoy especialmente nos queremos centrar en la carta pública que la alcaldesa de Belén, Vera Baboun, le ha dedicado a Kerry en medio de estas negociaciones.

Querido Secretario Kerry,

Seas el más bienvenido a la ciudad santa de Belén. Es un honor para mí, como alcaldesa de Belén, darle la bienvenida en su último viaje a nuestra tierra ocupada, para conseguir la solución de 2 estados, Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro en paz y seguridad. La nobleza de sus objetivos me enorgullece enormemente de su visita, y particularmente porque Belén sirve para muchos para abrirles los ojos.

La ciudad bíblica puede ser una de las principales fuerzas de nuestro estado.  Sólo por darle un ejemplo: La distancia entre la iglesia de la Natividad en Belén y la iglesia del santo sepulcro en Jerusalén es solo de 10 km, y la carretera que nos uniría con el Mar Muerto está a menos de 20 minutos. Sin embargo, el control palestino de Belén se ha reducido a un 13% del distrito. El resto de nuestra tierra ha sido tomada por l@s colon@s israelíes o un ejército extranjero. De hecho, justo cuando el vicepresidente Joe Biden nos visitaba en 2010, algunas horas antes de su llegada, Israel aprobó cientos de nuevas viviendas en las colonias que rodean nuestra ciudad sitiada. Esta aprobación incluye Gilo y Har Homa, ambos construidos en nuestra tierra con el objetivo de dificultar la conexión histórica entre Belén y Jerusalén.

Secretario Kerry, igual que nuestra ciudad recibió a José y María más de 2000 años atrás, en 1948 Belén recibió oleadas de refugiad@s expulsad@s de sus hogares en el área de Jerusalén.  Hoy viven sobre todo en 3 campos de refugiad@s dentro y alrededor de la ciudad: Duheisha, al-Azza y Aida. Much@s conservan las llaves durante generaciones de las casas originales. Sus llaves, querido Secretario, no son un símbolo de venganza, sino una llamada de humanidad. Ell@s reflejan una herida abierta que solo sanará con la restauración de su dignidad a través del respeto de su derecho a elegir su futuro.

Secretario Kerry, nosotr@s somos una nación de refugiad@s. Tod@s nosotr@s hemos sido víctimas de las políticas de desplazamiento forzoso y sustitución por colon@s israelíes del estado de Israel. Éste crimen de guerra debe pararse para dar una oportunidad a la paz. Hoy, mientras colon@s extranjer@s siguen llegando a nuestro distrito, miles de hijas e hijos de Belén están repartidos por todo el mundo, en lugares lejanos como Australia, Chile o los Estados Unidos, todos ellos denegando el derecho al retorno a su tierra. Esto es moralmente inaceptable.

Querido Secretario, hemos oído de sus proyectos económicos para Palestina. Parecen muy positivos y la gente de Belén estamos agradecid@s  de la atención prestada a nuestra ciudad. Pero por favor permítame reiterar que no habrá verdadero desarrollo económico mientras Israel continúe con la ocupación de nuestro país.  Como confirmó el Banco Mundial hace algunas semanas, continuamos perdiendo billones de dólares por la ocupación israelí.

Una vez seamos libres estarmos preparad@s para desarrollar nuestro estado como exitos@s profesionales palestin@s han ayudado a desarrollar las economías de cualquier lugar donde hayan vivido. Ahora es su momento de desarrollar libremente su propio país sin intervención extranjera. Es el momento de Palestina de alcanzar su potencial, empezando por la libertad de movimiento, y soberanía genuina, incluyendo el control de nuestras fronteras internacionales. En nuestro caso, Secretario Kerry, el mismo muro que atravesó para entrar a nuestra ciudad debe caer para revitalizar nuestros lazos históricos con Jerusalén, nuestra capital nacional.

En Belén nosotr@s resistimos la ocupación con amor y esperanza. Espero que tenga la oportunidad de participar en una semana católica que nuestra comunidad organiza en Cremisan. Un tiempo en el que nosotr@s rezamos contra las últimas órdenes de expropiación que dejarán a 58 familias sin acceso a sus tierras en una de las últimas zonas verdes de nuestro distrito. Espero que también encuentre tiempo para ser testigo de la constancia de la gente de Walaja, una comunidad que fue originariamente desplazada en 1948 y que hoy está completamente rodeada por el muro de anexión israelí.  A lo mejor puede ver las demostraciones pacíficas de la gente de  Maasara, quienes son reprimid@s violentamente por las fuerzas de ocupación israelíes, o el trabajo de defensa legal de la gente de Artas ,  Khirbet Nakhle y el área sur de Belén contra los nuevos planes de expansión de la colonia de Efrat en sus tierras.

Querido Secretario Kerry, sea la persona mejor bienvenida en Belén, una ciudad rodeada por 27 colonias en expansión, sellada por un muro de anexión construido en el interior de las tierras de nuestro distrito. Incluso bajo estas circunstancias, nosotr@s trabajamos duramente para cuidar de nuestra ciudad. Las restauraciones de la iglesia de la Natividad apoyadas por la UNESCO tras la obtención de palestina de su completa membresía en la organización es otro gran ejemplo de cómo, en Belén, nosotr@s desafiamos la ocupación con amor y creatividad. Querido Secretario Kerry, sea la persona más bienvenida en nuestra ciudad, por favor siéntete como en casa.

Sinceramente,

Vera Baboun, Alcaldesa de Belén

vera

Día 15: Nablus y despedida

Publicado: 27 agosto, 2013 de accionenredinternacional en Sin categoría
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Amanecemos por última vez en el Valle del Jordán tras una noche en las que algunos oyeron disparos, que según Yasser debían ser de entrenamientos militares cercanos.
El último día visitamos Nablus, ciudad milenaria donde se elaboran jabones de aceite de oliva y se creó el dulce típico del kanafeh. Visitamos un hammam y una tienda de especias centenaria y recorremos sus calles de piedra que susurran diferentes lenguas, latina, otomana…y el campo de refugiados de Balata.
Pero la historia reciente de la ciudad nos devuelve a la cruda realidad de sus habitantes. Una de las mayores ciudades palestinas (135.000 habitantes) fue a su vez una de las más castigadas durante la segunda intifada por su feroz resistencia miliciana. La ciudad vieja con sus estrechas calles no permitía el paso de tanques o de vehículos militares, por lo que para reducir el riesgo de mandar a los soldados israelíes a pie acabaron bombardeando la ciudad y a todos sus habitantes (incluyendo l@s civiles) hasta que se rindieron.
En su afán de erradicar la oposición de sus gentes aplicaron terribles castigos colectivos, demoliendo enteros de viviendas si en alguno de ellos habitaba (o se sospechaba algún/a milician@). Una de las casas se demolió con la familia dentro, sólo lo sobrevivieron el abuelo y la abuela, pero el abuelo murió a los pocos días.
Para parar a l@s colaboracionistas que desde dentro de la ciudad actuaban se desarrolló un cuerpo de milicianos que detenían, juzgaban y ejecutaban a l@s “traidores”, aunque nuestro guía local reconoce que con algun@s se equivocaron.
Tanto dolor y sufrimiento marca aún los muros mellados por los disparos, que se entremezclan con los carteles de los mártires que no quieren, y no pueden olvidar.
Todas las familias tienen una historia. Nuestro guía local nos cuenta que a su padre lo detuvieron y una semana después murió en el centro de interrogación, que un hermano suyo lleva encarcelado 10 años y durante la detención le dispararon en una pierna, que a otro le han detenido más de 40 veces y aún le queda parte de una bala en el cráneo…
Es difícil calcular cuántas generaciones harán falta para que cicatrice tanto horror, miedo y odio. Pero la vida se abre paso y aquí como en otros lugares que visitamos, las comunidades se organizan para salir adelante. Sólo en el campo de refugiados de Balata, con unos 28.000 habitantes hacinados en 1km2, existen 6 asociaciones que fomentan las cooperativas de mujeres, los talleres de vídeo y música entre l@s jóvenes, la música…
Tras otra jornada intensa volvemos a nuestro hostal en Beit Sahour y nos damos la primera ducha en condiciones desde hace 4 días.
El grupo de Acción en Red Madrid se despide del resto cenando en el desierto de Belén bajo las estrellas.
A la vuelta alguno encontró un pequeño escorpión en su habitación como regalo de buenas noches, pero nuestros intrépidos hombretones se impusieron a la terrible bestia.
En la mañana del lunes tras abrazos y alguna lagrimilla nos dirigimos al aeropuerto donde afortunadamente los controles de seguridad van como la seda, debemos aparentar un “guirismo” estupendo.
Otro año que ha pasado, donde nos hemos podido encontrar con familias que aún viven en la casa reconstruida, con la anciana de Sheir Jarrack que sigue resistiendo vivir con los colonos que le quitaron la mitad de su hogar, los perros y los insultos.
Otros ya no están, como una de las tiendas de Kufiyas frente a la tumba de Abraham, que ha cerrado porque el ejército israelí no permite acceso a la población palestina, l@s colonos y soldad@s obviamente no compran allí y la mayoría de turistas son religios@s que no conocen el sufrimiento que subyace. EL hombre al que llevaba 2 años comprándole los pañuelos ya no está, el año pasado se hizo una foto conmigo con el móvil para que pudiéramos recordarla cuando volviera éste. Ahora no sé dónde cómo está ni de qué vive.
Los reencuentro con viejos amig@s como Meir, Roberto o Jeff sólo son comparables a la alegría de conocer otr@s nuevos como Lea, Rasheed o Yasser. Y aquell@s que nos acompañaron como Ofer y Chaska.
¿Y qué será el año próximo?
Sumergidos en un “proceso de paz” en el que siguen asesinando a palestin@s cada semana, construyendo colonias, demoliendo casas o cortando agua y electricidad. ¿Cómo estaréis el año que viene?
¿Y cómo podremos nosotr@s volver en medio de la crisis económica y sin subvenciones?
Sólo nos queda seguir vuestro ejemplo y EXISTIR; y deciros hasta la vista, porque si no han doblado vuestra voluntad en 65 años de ocupación, no doblegarán la nuestra.
VOLVEREMOS, construiremos, y seguiremos aprendiendo de vosotr@s a ser un desierto de granitos de arena.
Beatriz Piqueras

La zona C

Publicado: 24 junio, 2013 de accionenredinternacional en Sin categoría
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EL ÁREA C

No hace mucho tiempo, el Ministro de Economía Israelí Naftali Bennett, pedía a Israel imponer la soberanía unilateral al Área C y garantizar la ciudadanía a todos los Palestinos residentes en el área C, que según él eran 50,000.

Dicha proposición considera el Área C una región independiente, separada del resto de Cisjordania. Aunque la división de Cisjordania en áreas A, B y C no refleja una realidad geográfica si no una división administrativa temporal  que forma parte de los Acuerdos de Oslo. La división debía de ser temporal e ir incrementando el traspaso de poder a la Autoridad Palestina. No estaba diseñada para responder a las necesidades de un crecimiento demográfico a largo plazo. Sin embargo este acuerdo ha permanecido vigente por casi 20 años ya.

Alrededor del 60% de Cisjordania ha sido declarada Área C y se encuentra bajo control total y exclusive de Israel. El Área C alberga según estimaciones de la ONU a 180,000 Palestin@s e incluye el mayor desarrollo residencial de las reservas de tierra de Cisjordania. Israel ha prohibido la construcción y desarrollo palestino entorno al 70% del territorio con diferentes argumentos como declararlo tierra estatal o zonas de tiro.  Las políticas y construcción de Israel ignoran las necesidades de la población local: Se niegan a reconocer la mayor parte  de los pueblos en el Área C y diseñar planes para ellos, evitan la expansión y desarrollo de las comunidades palestinas, demuelen casas y no permiten la conexión de infraestructuras. Miles de habitantes viven bajo la constante amenaza de expulsión por vivir en zonas de tiro o en comunidades ilegales. Además, Israel  ha tomado el control de la mayor parte de las Fuentes de agua restringiendo el acceso a l@s Palestin@s.

En teoría Israel solo retiene el control total sobre el Área C. En la práctica este control del Área C afecta a todos los residentes de Cisjordania. Dispersos a lo largo y ancho del Área C se encuentran 165 “islas de Áreas A y B que albergan a la mayor cantidad de población de Cisjordania. Las reservas de tierra alrededor de las ciudades y pueblos de Cisjordania son habitualmente designados como Área C,  e Israel no permite la construcción o desarrollo de estas reservas. De esta forma Israel ahoga muchas comunidades del Área A y B, negándoles la oportunidad de desarrollo. Este es uno de los puntos que contribuyen a la dificultad de construcción, la escalada de precios en los pocos terrenos disponibles, y la total falta de lugares apropiados en infraestructuras y zonas industriales. Si buscando una alternativa los residentes de estas zonas construyen en la tierra cercana clasificada como C vivirán bajo la constante amenaza de demolición.

  • Hay docenas de pueblos palestinos en las Colinas al Sur de Hebrón que  la Administración Civil Israelí se niega a reconocer y para los que no prepara planes maestros. Unas 1,000 personas, residents en 8 de estos pueblos viven actualmente bajo amenaza constant de expulsion por que sus tierras se han designado de entrenamiento militar.
  • La Administración Civil planea transferir al menos 2000 beduinos de las tierras cercanas al asentamiento de Ma’ale Adumim  a las llamadas comunidades permanetes para expander las colonias consiguiendo un bloque quu ligue los asentamientos a Jerusalén. Previamente ya se desplazaron cientos de Beduínos para establecer el asentamiento  y después la expansión de Ma’ale Adumim.
  • L@s Palestin@s del Valle del Jordán son víctimas habituales de demoliciones. Ocasionalmente son evacuados para realizar ejercicios militares y deben lidiar con la consfiscación de cisternas de agua que son la fuente de su agua potable para ellos y su ganado.
  • Al-Khader, Yatma y Qibyah son ejemplos de comunidades palestinas cuya principal area de construcción está en el Área B. A pesar de ellos la mayor parte de las tierras comunitarias disponibles para construir casas, infraestructuras y servicios públicos se sitúa en el Área C. L@s palestin@s en estas comunidades que construyen en el área C igualmente se enfrentan a la constante amenaza de demolición.

Algun@s residentes del Área C víctimas de esta planificación y esta política de construcción israelí han llevado su caso a la Corte Suprema Israelí para pedir una reparación. A pesar de las docenas de casos presentados la corte no ha estimado relevante ni un solo caso para intervenir sobre las consideraciones de la Administración Civil. De este modo la corte permite continuar con la dañina y discriminadora política.

Al  mismo tiempo y teniendo en cuenta la legislación internacional el estado de Israel anima a sus propios ciudadanos a continuar colonizando Cisjordania. Israel entrega vastos terrenos y generosos aprovisionamientos de agua a estas colonias, diseña detallados planes que tienen en cuenta los requerimientos actuales y futuros y mira hacia otro lado con las violaciones de los planes y las leyes de construcción en las colonias.

La política de Israel en el Área C está anclada en una percepción de la misma como un territorio para servir a todas las necesidades israelíes. Y en consecuencia toma acciones que refuerzan el mantenimiento del área C y el desplazamiento de la presencia palestina, explotan los recursos del área para beneficio israelí llevando a cabo una situación en la que las colonias  se desarrollan y la presencia Palestina se vuelve nimia. Las acciones de Israel han provocado la anexión de facto del área C y creado circunstancias que influenciaran el estatus final de la zona.

La política de Israel en el Área C viola todas las obligaciones básicas de la legislación humanitaria internacional: Salvaguardar el territorio de modo temporal; no alterar el área o explotar sus recursos para beneficiar a la potencia ocupante; y, lo más importante de todo hacerse cargo de las necesidades de l@s residentes locales y respetar sus derechos. En vez de ello, a través de la Administración Civil, Israel sigue una política diseñada para conseguir justo lo opuesto: La administración Civil se niega a desarrollar planes maestros para el Área C y arguye dicha falta de planes para prohibir la construcción y desarrollo de infraestructuras. En los casos en que ante la falta de alternativas los residentes construyen en el Área C a pesar de la prohibición la Administración Civil demuele las casas. Israel ignora completamente el hecho de que es su política la que no deja alternativa real para que los residentes construyan sus casas.

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Mientras Israel controle Cisjordania, incluyendo el Área C, debe cumplir con sus obligaciones como fuerza ocupante bajo la legislación humanitaria internacional y de derechos humanos. Primero, Israel debe revocar la cesión de vastas extensiones de “tierra estatal” a los distritos y municipalidades de las colonias  Cuya propia existencia contraviene la legislación internacional– y también retractarse en la clasificación de zonas de entrenamiento militar.

Segundo, Israel debe designar zonas en el área C para la construcción de viviendas palestinas, infraestructuras y zonas industriales, y y segur un proceso de planificación cuya prioridad principal sean las necesidades de l@s palestin@s en Cisjordania. De acuerdo con la legislación jordana que era efectiva en Cisjordania antes de quie Israel la cambiara, l@s representantes de la población palestina local deben ser incluid@s en este proceso. El proceso también incluirá el reconocimiento de las comunidades existentes en Cisjordania y tod@s l@s residentes palestin@s de Cisjordania deben de ser proveíd@s rápidamente de agua y electricidad. Israel debe trabajar junto con la Autoridad Nacional Palestina para promover un plan general en Cisjordania que se dirija a las necesidades de l@s residentes de Cisjordania.

Mientras Israel mantenga la autoridad en el Área C y no permita a l@s palestin@s cosntruir legalmente, debe desistir de demoler casas y estructuras relacionadas con la economía como edificios usados para la agricultura o el comercio, cisternas de recogida de agua de lluvia etc. Además Israel no debe expulsar a la población de sus hogares sin una razón militar clara, básica e inmediata.

Algunas familias beduinas están siendo forzadas a abandonar el Valle del Jordán por la privación de agua después de que las autoridades israelíes drenaran los manantiales de la zona según denunciaron la semana pasada.

A una persona le lleva un día entero traer 3 metros cúbicos de agua desde Tammun y otros lugares del Valle del Jordán, según informó el alcalde Arif Daraghmeh.

Por ello docenas de familias de al-Malih han abandonado el lugar para vivir más cerca de recursos acuícolas.

Daraghmeh se dió cuenta de que las tuberías que pertenecen a la compañía nacional de agua israelí Mekorot pasan por al-Malih para abastecer a l@s colon@s israelíes y las bases militares pero l@s dueñ@s de las tierras palestinas no pueden acceder a un metro cúbico de agua para sus hij@s.

La zona de al-Malih consite en docenas de aldeas y pueblos destruídos en 1967 por las fuerzas armadas israelíes. Desde entoncesl@s residents palestin@s han sufrido la oppression de Israel incluyendo la confiscation de tierras y la demolición de casas y otras estructuras.

Otro ejemplo de lo que supone la vida en el Área C lo da un artículo sobre el poblado de Yanún

Yanun está ubicada al Sur de Nablus. La Ocupación ha confiscado el 80% de sus 16,450 dunums. La gente de Yanun solo puede acceder al 10% de su tierra agrícola a través de la coordinación y de los permisos de la Ocupación. La tierra está ubicada cerca de asentamientos, y acceder a ella es de una gran dificultad ya que los procedimientos israelíes van encaminados a impedir que la gente obtenga permisos. Así que en el 10% restante en donde puede trabajar la gente.

Después de Oslo, la tierra de Yanun se rompió en dos partes. Una parte fue llamada Zona B y permance bajo control parcial palestino. Lo que ahora es llamado Kherbet Yanun estáen la Zona C y está completamente bajo control israelí. La construcción y la expansión están prohibidas.

Alrededor de 40 familias viven en la parte de Yanun que ahora se considera Zona B. Seis familias, unas 36 personas en total, viven en la Zona C. Los asaltos continuados de la Ocupación y las dificultades que eso crea en el día a día han empujado a 18 familias fuera de la aldea. En un principio, había 300 personas en ella.

Los asentamientos

Los asentamientos rodean Kherbet Yanun, con ramificaciones saliendo del gran asentamiento de Itatmar; Jefat Olam Efri Aaron alOeste, Khadainim al Norte, y 777 al Este. Recientemente, los colonos han comenzado a trabajar en dos nuevas ramificaciones en el Noroeste y en el Sudeste.

Situación actual en la aldea

En el pasado, los ingresos de la aldea dependían de la agricultura y de los animales. Sin embargo, con el 80% de la tierra de la aldea confiscada, con los ataques y otras prácticas de la Ocupación, la producción agrícola se ha visto severamente restringida. Esta situación a su vez ha afectado la capacidad de los vecinos para criar animales, obligándolos a comprar forraje todo el año para alimentarlos. Antes, el forraje solo se compraba en épocas determinadas del año, y ahora el sistema actual encarece los costos y hace de la cría de animales una empresa insostenible.

Las fuerzas de Ocupación distribuyeron unas disposiciones para que los residentes de la aldea quiten la tubería de agua potable de Kherbet Yanun.”

El tiempo que se les garantiza a los granjeros para accede a su tierra es extremadamente corto, y a menudo son aviesamente otorgados en momentos inadecuados, que van de dos a cuatro días al año. Este corto período de acceso efectivamente hace imposible el cuidado de la tierra, por no decir para recoger completamente la cosecha de aceitunas durante la temporada.

Los colonos asaltan a los vecinos casi diariamente; matan ovejas, atacan a los granjeros y a los niños y contaminan el pozo que los vecinos usan para regar. También han arrojado piedras a los vehículos, y amenazaron con asesinar a los residentes si se quedan en la aldea. En total, loscolonos han asesinado 120 animales y abatido 800 árboles.

Rashdi Fahmi Murar, un residente de Kherbet Yanun dice, “Yanun era un paraíso, pero lo han transformado en un infierno. Pero a pesar de todo, no abandonaré mi hogar,solo por la tumba.”

Es por ello que resulta tan importante la siguiente noticia:

La Autoridad Palestina firma un acuerdo de cooperación con el PNUD para el Desarrollo de la Infraestructura en Jerusalén oriental y las zonas “C”

El Estado de Palestina firmó el miércoles un acuerdo de cooperación con el Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD) para poner en marcha el proyecto “FAIR” con el fin de facilitar el acceso a los servicios de infraestructura en las denominadas zonas “C” y en Jerusalén Este, en las cuales el desarrollo de la infraestructura representa una prioridad nacional, y allana el camino para lograr el desarrollo sostenible, dijo la oficina de prensa del gobierno palestino-Primer Ministro en un comunicado de prensa.

El acuerdo fue firmado por el primer ministro Dr. Rami Al-Hamdallah en nombre de los palestinos y el Director General del PNUD Sr. Frode Moring.

Al-Hamdallah dijo que este acuerdo se produce dentro de los planes y estrategias que se desarrollan por el gobierno palestino en su búsqueda hacia “el logro de nuestros objetivos al tener un estado plenamente soberano con las fronteras de junio de 1967, con Jerusalén Oriental como su capital.” Señaló que este proyecto busca “promover y facilitar la capacidad de las instituciones nacionales para la planificación y ejecución de la infraestructura social y pública en las denominadas “zonas C” en Jerusalén Este, para llegar a una infraestructura sostenible, con énfasis en la sectores vitales como la salud, la educación, la vivienda, la energía, el transporte, el agua y el drenaje.”

El primer ministro agradeció a todas las partes que han contribuido a hacer posible la firma de este acuerdo, al decir “nuestro trabajo sostenible ayudó a avanzar hacia la consecución de dos objetivos nacionales clave, que son el acceso a una infraestructura capaz de responder a las necesidades de los ciudadanos y que es una piedra angular para el crecimiento espacial; y colaborar en el fortalecimiento de la firmeza de nuestro pueblo, especialmente en las comunidades desatendidas, como uno de los requisitos básicos para la protección de la tierra”.

Según el acuerdo, que será implementado por el Ministerio de Gobierno Local en el lado palestino en las llamadas zonas “C” y Jerusalén Este, el PNUD prestará apoyo técnico e internacional para el ministerio, así como la emisión de permisos de construcción cuando sea necesaria, en plena coordinación con nuestros socios internacionales.

El programa se ejecutará en un periodo de tres años con un presupuesto inicial de $ 51 millones a través de un fondo monetario internacional.

Finalmente queremos dejaros un video que enseña cómo se vive la desposesión, con el informe en la página adjunta.

Muchos eventos se dan cada semana, y no podemos contarlos todos, como el 65 aniversario de la Naqba “celebrado” el miércoles pasado, pero hemos preferido seguir con las las injusticias actuales en este apunte.

La ONG de observación de los asentamientos israelí Peace Now, Paz Ahora en adelante, dijo el jueves que el Gobierno quiere dar la aprobación retroactiva a cuatro puestos avanzados (“outpost”) en Cisjordania que se había comprometido previamente a demoler parcialmente, al menos tres.

En una respuesta escrita a una petición que Paz Ahora presentó ante el Tribunal Supremo de Israel en contra de los puestos de avanzada, la oficina del fiscal del estado dijo que los colonos ya habían comprado la tierra privada palestina en la que se construyó, allanando el camino para que el gobierno diera su bendición.

“En la respuesta el Gobierno declara su intención de legalizar cuatro puestos de avanzada, en zonas aisladas”, según recoge un comunicado de Paz Ahora, agregando que la estrategia era una afrenta a los esfuerzos de EE.UU y de su secretario de Estado John Kerry para revivir las conversaciones de paz latentes entre israelíes y palestinos.

“La intención de legalizar puestos de avanzada como los nuevos asentamientos no es menos que una bofetada en la cara del nuevo proceso de paz del Secretario Kerry:” Ahora, dijo Paz.

“… El gobierno está indicando que no está comprometido con la paz ni a la solución de dos estados”.

Givat Assaf, Givat Haroeh, Maaleh Rehavam y Mitzpe Laquis son puestos de avanzada que se encuentran entre los seis que figuran en un informe del gobierno de 2005 como merecedores desalojo inmediato y que más tarde ordenó cerrar por una orden judicial. Las repetidas apelaciones del Gobierno han retrasado el proceso hasta ahora. El Tribunal Supremo escuchará la petición de Paz Ahora el 22 de mayo.

El gobierno de coalición en gran parte formado por la derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu basa gran parte de su apoyo político en los colonos. Israel considera que los asentamientos de avanzada construidos sin la aprobación del gobierno son ilegales. Por lo general, consisten en poco más que unas pocas casas con remolque. Pero la comunidad internacional considera que todos los asentamientos construidos en Cisjordania – incluyendo el este de Jerusalén – son ilegales.

El tema es uno de los más polémicos en el conflicto palestino-israelí y puso la puntilla final a las negociaciones de paz en septiembre de 2010, cuando la congelación de Israel en la nueva construcción de asentamientos en Cisjordania expiró y Netanyahu se negó a renovarlo. El presidente Mahmoud Abbas dijo que las negociaciones no se reanudarán hasta que Israel detenga la construcción de asentamientos.

Se ha publicado también un informe  de Adalah que describe cómo son las políticas de desplazamientos y demoliciones a ambos lados de la línea verde, comparando el caso de dos pueblos.

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Al-Araqib y Susiya: dos pueblos palestinos, uno en Israel, uno en Cisjordania, comparten una única historia de una lucha contra el desplazamiento forzado. Si bien las autoridades israelíes han amenazado la existencia misma de estas comunidades en su tierra, la presencia continua de la gente muestra sus profundas reservas de coraje y firmeza. En este trabajo se establece los métodos de desplazamiento forzado utilizados por Israel para expulsar a las comunidades palestinas de sus tierras, a ambos lados de la Línea Verde, y examina el contexto jurídico en el que se lleva a cabo. En el documento se acompaña de una película titulada “Desde Al-Araqib a Susiya”, producido por Adalah, que documenta un viaje entre estos dos pueblos palestinos. Contando las historias de los aldeanos, la película captura los sorprendentes paralelismos entre sus experiencias.

Un desplazamiento o desalojo forzoso entraña el “traslado involuntario de personas de sus hogares o sus tierras, directa o indirectamente atribuibles al Estado. “No se permite a los Estados desplazar a la fuerza a personas de sus hogares o sus tierras, salvo en circunstancias excepcionales y muy definidas y siempre con el máximo respeto a su derechos. En Israel y los Territorios Palestinos Ocupados (OPT), claros marcos jurídicos nacionales e internacionales teóricamente protegen a los palestinos del desplazamiento forzado. Sin embargo, en la realidad, Israel suspende estos derechos en ambos contextos con el fin de mantener su control sobre la mayor superficie de la tierra, conteniendo el número mínimo de palestinos. Donde debe funcionar la ley para salvaguardar sus derechos, Israel, en cambio, ha construido complejos y superpuestos marcos jurídicos que permitan al Estado perseguir agresivamente su política de desplazamiento forzoso de los palestinos en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados por medios “legales”, tanto si son sus propios ciudadanos o «personas protegidas» en virtud derecho humanitario internacional.

Al-Araqib es un pueblo de beduinos palestinos en Israel, cuyos residentes son ciudadanos israelíes. Hasta mayo de 2013, Israel ha destruido la aldea 50 veces para dar paso a dos bosques del Fondo Nacional Judío (JNF). Susiya es una aldea palestina en la zona “C” de Cisjordania, cuyos habitantes viven bajo la ocupación israelí. La mayoría de las estructuras en Susiya están sujetos a órdenes de demolición e Israel tiene la intención de desplazar a la fuerza a la comunidad para que la tierra quede disponible para un asentamiento judío. Estas historias muestran claramente que los palestinos son blancos deliberados de desplazamiento forzoso, independientemente del contexto geo-político y jurídico en el que existan. Al llamar la atención sobre estas similitudes, se espera que este proyecto apunte hacia una solución justa.

La historia de Al-Araqib

Al-Araqib es una aldea beduina “no reconocida”, ubicada en el desierto del Neguev (Negev) en el sur de Israel, al norte de la la ciudad de Beer Sheva (Beer el-Sabe). Los residentes beduinos de Al-Araqib, los ciudadanos palestinos de Israel, son miembros de un pueblo indígena. Han estado viviendo en su pueblo ancestral, siguiendo su modo de vida tradicional desde hace más de dos siglos. En 2010, unos 300 miembros de las tribus Al-Uqbi, Al-Agencias, Abu-Medeghem, Abu-Freih y Abu Zayed residían en el pueblo. El 27 de julio de 2010, la Autoridad de Tierras de Israel (ILA), junto con más de 1.000 agentes de policía, arrasó toda la aldea: 46 estructuras, incluyendo 30 casas, fueron destruidas y unos 4.500 olivos arrancados. Los habitantes del pueblo, más de la mitad de los cuales son niños, se quedaron sin hogar, y la mayoría de las familias se desplazaron al cercano municipio urbano planeado por el gobierno de Rahat. Un puñado de familias se han comprometido a permanecer reconstruyendo sus hogares contínuamente, a pesar de los incansables esfuerzos del gobierno para destruir el pueblo y los bosques de sus tierras.

La demolición de Al-Araqib no es sino el más reciente intento del gobierno para desplazar por la fuerza a la comunidad. El Gobierno militar israelí desplazó primero a las tribus de sus tierras en 1951. Después de decirle a las familias que podrían volver a su tierra en seis meses, el Estado se apropió de la tierra por ‘razones de seguridad’ supuestas bajo la Ley de Adquisición de Tierras (Acciones y Compensación) (1953), y declaró que eran “tierras del Estado”. En 1972, Israel permitió a los ciudadanos presentar las solicitudes de registro de tierras bajo la Ordenanza de Registro de Tierras(1969). Las familias de Al-Araqib presentaron sus reclamaciones de tierras e hicieron un esfuerzo concertado para intentar volver, sin embargo, su aplicación, al igual que en los demás casos, no ha sido considerada, dejando la disputa legal sobre la tierra sin resolver.

En 1998, el jeque Sayyah, sus hijos, y otras 45 familias decidieron regresar a su tierra, por temor a que el Fondo Nacional Judío (JNF) planea plantar un bosque allí. Desde su regreso, el pueblo se ha enfrentado una andanada de métodos directos e indirectos de desplazamiento. Como “aldea no reconocida” el estado niega el acceso Al-Araqib a los servicios básicos e infraestructuras del estado, incluyendo agua, electricidad, alcantarillado, carreteras, escuelas y servicios de salud. En 2003 y 2004, la ILA comenzó fumigación aérea de los campos de cultivo de Al-Araqib con un químico tóxico llamado Roundup, causando daños a los cultivos, el ganado y las personas. Si bien la Corte Suprema de Israel considera esta práctica ilegal desde 2007 (HCJ 2887/04) a raíz de una petición presentada por Adalah, el estado ha recurrido a arar anualmente los cultivos con los informes de que los campos son envenenados, con el fin de poner en peligro los medios de vida de los aldeanos. El Estado y la JNF comenzaron la forestación de la tierra en 2006, dando la bienvenida  a diplomáticos de 49 países a la inauguración del “Embajador del Bosque “en la parte sur de Al-Araqib. En 2009, el JNF unió fuerzas con Dios-TV, una televisión evangélica cristiana, para comenzar a plantar un millón de árboles en la tierra del oeste de la aldea.

El 16 de enero de 2011, los habitantes del pueblo obtuvieron una orden temporal contra el JNF para detener su trabajo de plantación. El 23 de Enero de 2011, sin embargo, el juez rechazó una apelación de extender la medida cautelar y concedió 10.000 shekels a la JNF en costos legales. No obstante, el tribunal recomendó que el JNF se comprometiera seguir trabajando hasta que una resolución final fuera alcanzada. No se ha llegado a ninguna resolución, y sin embargo la siembra continúa en la actualidad, junto con cada vez más agresivos métodos de desplazamiento. Durante las repetidas demoliciones de casas, el Estado también ha recurrido a atacar, detener, y acusar a los residentes y los manifestantes. Además, el Estado ha presentado una demanda en contra de los habitantes del pueblo, en julio de 2011 de 1,8 millones de shekels para cubrir los costos asociados con sólo tres de las demoliciones. Los habitantes del pueblo, representados por el abogado Michael Sfard, han presentado cuatro casos en el Tribunal de Distrito de Beer Sheva exigiendo que se reconozca el pueblo y que se les declararen los legítimos propietarios de sus tierras. En uno de los casos, la Corte Suprema sostuvo que el Estado debe resolver el problema de propiedad de los aldeanos y no simplemente registrar la tierra como tierra estatal. Estos casos están pendientes aún hoy.

La historia de Susiya

Susiya se encuentra en las colinas del sur de Hebrón, en la zona C de Cisjordania. Hoy cuenta con una población de 350, incluyendo 120 niños. La historia del pueblo es un microcosmos de la política de desplazamiento forzado en los territorios palestinos ocupados por Israel. En las últimas tres décadas, Susiya ha sufrido repetidas demoliciones, desalojos, amenazas y restricciones impuestas por Israel en su intento de obligar a la gente a irse de sus tierras con el fin de expandir un asentamiento cercano y llevar a cabo “proyectos de desarrollo” de los israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados.

Los habitantes de Susiya originalmente vinieron de Tel Arad, en el Neguev, ahora un pueblo beduino no reconocido. Tras la Nakba, las personas fueron desplazadas de sus tierras ancestrales a la Ciudad Vieja de Susiya en Cisjordania, donde se les negó el acceso a todos los servicios básicos e infraestructuras, incluyendo agua, electricidad, alcantarillado, carreteras, escuelas o clínicas de salud. Después de la ocupación de los territorios palestinos ocupados en 1967 por Israel, que comenzó a establecer asentamientos judíos ilegalesen toda Cisjordania. En 1983, en la misma tierra que el pueblo de Susiya, el Estado estableció el asentamiento judío ilegal de Susiya, que fue conectado de inmediato al agua de Israel y los sistemas eléctricos. En 1986, las autoridades israelíes declararon el área principal de la aldea palestina lugar arqueológico, y demolieron las casas de las 60 familias. Los habitantes del pueblo reconstruyeron su pueblo en la tierra vecina, y en 2001, todo pueblo fue demolido y sus habitantes desplazados una vez más. Una década después a finales de 2011, las autoridades israelíes pusieron en marcha otra serie de demoliciones masivas de 41 estructuras, principalmente tiendas de campaña y chozas en las que los habitantes del pueblo residían, fueron destruidas. Hoy, según la OCHA, el 70% de las estructuras existentes en Susiya tienen órdenes de demolición pendientes en su contra, incluyendo una escuela local, una clínica apoyada por CARE International, paneles solares financiadas por el Gobierno alemán y refugios para la granja de animales. Israel ha utilizado una variedad de métodos para hacer que la situación de los que viven en Susiya sea intolerable. Los colonos judíos con frecuencia llevan a cabo actos de violencia física y psicológica contra los habitantes del pueblo y de sus bienes, pero no han sido procesados penalmente por estos actos por parte de las autoridades israelíes. Además, el ejército israelí impide a los residentes de Susiya la entrada y el cultivo de grandes extensiones de sus tierras debido a su proximidad a los asentamientos, dañando seriamente los medios de vida de los habitantes del pueblo, que siguen siendo dependientes de la agricultura y el pastoreo.

En 2010, los residentes de Susiya presentaron una petición ante el Tribunal Supremo de Israel a través de la ONG Rabinos por los Derechos Humanos exigiendo que el ejército y los colonos les dejaran de negar el acceso a sus tierras de cultivo. La petición argumenta que los habitantes del pueblo, como propietarios legítimos, deben poder cultivarla, y que el ejército falla en su protección contra la violencia de los colonos. En su decisión, la Corte ordenó al ejército y la Administración Civil israelí (ICA, parte de los militares israelíes) a determinar quién era dueño de los derechos de propiedad de cada pedazo de tierra. Desde entonces, el ICA ha trazado a sólo una fracción de la propiedad de la tierra, y los militares han hecho sólo gestos simbólicos de cumplimiento de la decisión, excepto los israelíes que entraron en un 10% de la tierra. Sólo en enero de 2013 se dio la orden judicial al ejército para determinar exhaustivamente quién tiene los derechos sobre la tierra en cada zona alrededor Susiya. En esta ocasión el ejército recibió 90 días para completar la tarea.

En un caso relacionado en 2012, los colonos judíos de Susiya presentaron una petición en contra a través Regavim, la organización no gubernamental de derecha, argumentando que todas las estructuras en Susiya palestinas son ilegales y deben ser destruidas inmediatamente. Rabinos por los derechos humanos defendieron a los habitantes del pueblo palestino, y pidieron a la ICA la aprobación de un plan maestro para el pueblo. Un plan aprobado permitiría a los residentes de Susiya presentar los permisos para sus casas y estructuras, que les brinden la legalidad largamente retrasada.

El ICA no ha iniciado un plan maestro para la Susiya palestina y los aldeanos han tenido que aumentar los fondos para enviar un plan por sí mismos. El plan maestro de los aldeanos, presentado en 2012, sigue pendiente.

El desplazamiento forzado de los palestinos: la suspensión de la Ley

Desde 1948, Israel ha creado una matriz compleja de discriminación de la tierra, planificación y militares de las leyes y reglamentos discriminatorios para tomar el control de las tierras palestinas y el desplazamiento de cientos de miles de sus habitantes a través de medios “legales”. Al hacerlo, ha suspendido efectivamente las protecciones nacionales e internacionales para los palestinos. Hoy, Israel continúa desplazando a las comunidades palestinas situadas dentro de su esfera de control en Israel y en los Territorios Palestinos Ocupados. Las comunidades que viven en las aldeas beduinas no reconocidas ”en el Neguev y en la zona C de Cisjordania viven particularmente bajo la amenaza de desplazamiento forzoso al ser estas dos áreas de exclusiva importancia estratégica para Israel por razones demográficas y de seguridad.

Los ciudadanos palestinos de Israel, incluido el pueblo de Al-Araqib, tienen derechos constitucionales, según se detalla en las leyes Fundamentales de Israel, como el derecho a la propiedad y la dignidad. Los palestinos que viven bajo la ocupación, incluido el pueblo de Susiya, están protegidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), que prohíbe a Israel, como una “potencia ocupante”, el traslado por la fuerza, desalojo, deportación, desplazamiento y la destrucción de sus bienes como ‘personas protegidas’. La legislación internacional sobre derechos humanos protege los derechos de todas las personas, incluidos los derechos a una vivienda adecuada, la salud, la educación, a un nivel de vida digno, la no discriminación y la libre determinación. Los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos proporcionan el marco normativo que identifican las normas de derecho internacional aplicables a los desplazados internos (PDI). De acuerdo con el Principio 6, por ejemplo, todo ser humano tiene el derecho a ser protegidos en contra de ser arbitrariamente desplazado de su hogar. Sin embargo, en la realidad, Israel ha suspendido la ley y la violación de los derechos de los palestinos en ambas áreas, lo que les deja sin protección y sin acceso a un recurso efectivo.

El desplazamiento forzado en el Neguev tras la guerra de 1948, alrededor del 88% de los beduinos palestinos que viven en el Neguev se vieron obligados a huir de sus tierras. Sólo alrededor de 11.000 beduinos se mantuvieron en el Neguev, convirtiéndose en ciudadanos israelís. En la década de 1950, el estafo forzó el desplazamiento y concentró a los beduinos en el ‘Siyag’ (valla), una zona militar cerrada en el  Norte del Neguev. Aquellos cuyas ancestrales aldeas se encuentran en el Siyag se vieron despojados de sus derechos de propiedad y sus aldeas declaradas ilegales. La mayoría, fueron desplazados al interior de sus tierras ancestrales, negándoseles de manera similar los derechos a la tierra en la que fueron trasladados. A través de la promulgación de varios leyes territoriales, como la Ordenanza de Tierras (adquisición a efectos Públicas) (1943), La Ley de Adquisición de tierras (Acciones y Compensación) (1953), y de la Ley de Propiedad de los Ausentes(1950), la tierra del Neguev se convirtió en “tierras del Estado”, y con el Plan Nacional y la Ley de Construcción (1965) Israel negó el reconocimiento a todos los pueblos beduinos árabes.

Hoy en día, hay 35 aldeas “no reconocidas”, a las que Israel niega deliberadamente los servicios básicos e infraestructura del estado, y cuyos habitantes viven bajo la amenaza constante de desalojo. Israel está tratando de forzar a estos habitantes en siete estrechos municipios planificados y diez aldeas recientemente reconocidas con el fin de utilizar la poca tierra beduina restante como bosques, zonas militares y nuevas ciudades y pueblos judíos. En 2011, el Gobierno aprobó el Plan Prawer para legitimar la política del estado de desplazamiento forzado en el Neguev, la legislación en el Plan está ahora pendiente de evaluación por la Knesset. Si se aplica, se traduciría en el desplazamiento forzoso de hasta 70.000 personas.

El desplazamiento forzado en la zona C

Israel ejerce el control sobre la zona C en las áreas de seguridad, planificación y zonificación. Una serie de órdenes militares han hecho el Registro de propiedad de la tierra palestina y la obtención de permisos de construcción casi imposible, dejando de lado vastas extensiones de tierras para los asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados. Según la OCHA, el 70% de la tierra está totalmente fuera del alcance de los 150.000 palestinos residentes en la zona C y se ha asignado a los asentamientos judíos y zonas de amortiguamiento circundantes, o designados zonas militares, ‘zonas de fuego’ o reservas naturales.

El desplazamiento de la mayoría de la zona C y las restricciones a la construcción palestina y el desarrollo en el 30% restante de tierra resulta en que las viviendas sean consideradas ilegales por el ICA. Las viviendas “ilegales” de los 27.500 beduinos en la zona C son especialmente señaladas, con un notable aumento de las demoliciones desde 2011. Además, los pueblos están desconectados de cualquier infraestructura y es muy limitado el acceso a los servicios, creando condiciones intolerables, a fin de coaccionar a las familias a abandonar su tierra y modo de vida rural.

“Desde 1948, Israel ha creado una compleja matriz discriminatoria con la tierra, la planificación y las leyes militares y regulaciones para aprovechar el control de la tierra Palestina y el desplazamiento cientos de miles de sus habitantes a través de medios “legales”. ”

Métodos de Israel de desplazamiento forzado en la actualidad

Israel utiliza los siguientes métodos para desplazar a la fuerza a los palestinos a ambos lados de la Línea Verde:

1. Demoliciones de hogares

Según el régimen de planificación nacional de Israel, los pueblos “no reconocidos” en el Neguev son estructuras ilegales y todo en ellos está sujeto a demolición. A partir de 2008-2011, 2.200 casas palestinas fueron demolidas en el Neguev y más de 14.000 personas displazadas. Por el contrario, desde 1997, Israel ha legalizado retroactivamente 35 ‘asentamientos individuales”, que se establecieron estas granjas fuera de la ley nacional o plan Nacional; casas individuales de familias judías en vastas extensiones de tierra.

De acuerdo con el régimen de planificación en los Territorios Palestinos Ocupados, los palestinos que viven fuera zonas designadas se les niegan los permisos para construir viviendas, dejando a todas las estructuras ilegales y amenazadas por la demolición. El Comité Israelí contra la Demolición de Casas informa de que en el período 2008-2010, unas 1.000 estructuras palestinas fueron demolidas y más de 2.200 personas fueron desplazadas por la fuerza sólo en la zona C.

2. La negación de los servicios básicos

El Régimen de planificación discriminatoria de Israel también ha legitimado la negación de servicios básicos a los palestinos que viven en las aldeas no reconocidas, por el condicionamiento del acceso a agua, electricidad, alcantarillado, calles pavimentadas, escuelas y centros de salud. Por ejemplo, el artículo 157A Del Plan Nacional y la Ley de Construcción prohíbe a las empresas nacionales de servicios conectar a un edificio a las redes nacionales de electricidad, agua y teléfono si carece de un permiso de construcción, que se aplica a todas las aldeas no reconocidas, así como la mayoría de las estructuras en las diez aldeas beduinas  recientemente reconocidas.

Considerado la violación de las órdenes militares y el régimen de planificación discriminatoria, a muchos pueblos palestinos en el territorio palestino ocupado se les niega el acceso a los servicios básicos, infraestructura y servicios de un modo similar. Según la OCHA, más del 70% de las comunidades palestinas que viven en la zona C no son conectadas a la red de agua y, en consecuencia, el consumo de agua en algunas de estas comunidades es sólo una quinta parte del volumen recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

3. La destrucción de los medios de vida

Israel destruye regularmente los cultivos sembrados por los beduinos en aldeas no reconocidas, privándolos de su principal fuente de sustento. En la tierra de Israel y el régimen de planificación, todos los cultivos plantados y cultivados en la tierra de los pueblos no reconocidos están sujetos a la destrucción.

Israel crea obstáculos físicos en Cisjordania, por ejemplo, puestos de control, bloqueos de carreteras, carreteras segregadas y el muro de separaciónl, todos los cuales se dirigen a restringir severamente la libertad de circulación de los palestinos, sobre todo en la zona C. Estas restricciones niegan el acceso de los palestinos a sus tierras agrícolas. Israel también arranca olivos y destruye las fuentes de agua y pozos que pertenecen a los palestinos

4. Confiscación de tierras con “fines públicos”

La Ordenanza de la Tierra (Adquisición para fines públicos) (1943) permitió a Israel confiscar grandes extensiones de la tierra palestina como ‘utilidad pública’, para proyectos de forestación, carreteras y zonas militares. Hasta el 66% de la enorme masa terrestre del Neguev ha sido confiscada por supuestos fines públicos y los beduinos tienen acceso sólo a una pequeña fracción del 34% restante. Sin embargo, el gobierno tiene previsto desde Octubre de 2011 establecer siete nuevas ciudades judías y un nuevo complejo militar situado en un terreno que amenaza directamente a cerca de 18.000 ciudadanos beduinos con el desplazamiento forzoso.

Aunque el 70% de la tierra de la zona C ya está fuera de los límites para el desarrollo palestino y se ha asignado a los asentamientos judíos o uso militar, 38 comunidades están situadas en una zona recientemente designada como una nueva zona de disparo para el entrenamiento militar y las 5000 personas que viven allí se enfrentan a un desplazamiento forzado de sus hogares.

5. Forestación y Reservas Naturales

El JNF cuasi gubernamental se define como un “administrador del pueblo judío” y considera que “no tiene que actuar con equidad hacia todos los ciudadanos del Estado”.

El JNF está muy involucrado en la plantación de bosques, reforestación y lo utiliza como medio de confiscación de tierras palestinas, lo que resulta en el desplazamiento de sus habitantes. En diciembre de 2011, por ejemplo, el gobierno anunció un plan para expandir el bosque Yatir existente en el Neguev que desplazaría a los 500 habitantes del pueblo beduino no reconocido de Atir.

En la zona C, el ICA ha designado el 20% del valle del Jordán y el Mar Muerto como reservas naturales. Esta designación no sólo prohíbe residir en esas zonas, sino que también restringe el movimiento de los 48.000 palestinos que viven en el valle y evita que los cultivos y el pastoreo de su ganado.

6. La expansión de los asentamientos y puestos de avanzada judíos en la zona C

Israel ha utilizado su sistema laberíntico de las órdenes militares para desplazar a la fuerza a los palestinos en Cisjordania y aprovechar sus tierras para la construcción y expansión de los asentamientos judíos ilegales. Unos 325.000 colonos viven ahora en 235 asentamientos y puestos de avanzada en el Área C. Cabe destacar que la zona de influencia para la expansión es nueve veces mayor que la existente de área urbanizada.

7. Violencia de los colonos

Los palestinos en Cisjordania se enfrentan regularmente con violencia física extrema, la intimidación y el acoso de los colonos judíos, mientras que la ley fracasa sistemáticamente para enjuiciar penalmente o sancionar a los responsables o incluso a intervenir. La misión de investigación de la ONU sobre los asentamientos israelíes en el 2013 llegó a la conclusión de que “la motivación detrás de esta violencia y la intimidación contra los palestinos y sus propiedades es conducir a las poblaciones locales fuera de sus tierras y permitir que los asentamientos se expandan. “Israel ha utilizado sistemáticamente la ley como una eficaz herramienta para lograr una realidad geopolítica de un Estado judío en la cantidad máxima de tierra que contenga el mínimo número posible de palestinos”.

8. Acoso del Estado

La violencia del Estado se utiliza con frecuencia para obligar a los palestinos a abandonar sus tierras. Por ejemplo, los manifestantes que protestan por el desplazamiento forzado, las demoliciones de casas, o violación de los derechos territoriales son arrestados, procesados ​​y encarcelados durante y después de las operaciones de demolición y evacuación. El estado también ha demandado a los palestinos individualmente a pagar millones de shekels para los costos asociados con la destrucción de sus hogares, incluido el pueblo de Al-Araqib.

La ley que se aplica tanto en Israel como en los Territorios Palestinos Ocupados falla, en su forma y aplicación, para proteger a los palestinos de estos métodos de desplazamiento forzado. Cuando la ley, nacional o internacional, ofrece protección a los palestinos del desplazamiento forzado. En cambio, Israel ha utilizado sistemáticamente la ley como un instrumento eficaz para lograr una realidad geo-política de un Estado judío en la cantidad máxima de tierra que continga el número mínimo de Palestinos.

Conclusión

Durante su misión de investigación a Israel y los territorios palestinos ocupados en 2012, el Relator Especial de la ONU sobre Vivienda Adecuada Raquel Rolnik declaró que había “sido testigo de un modelo de desarrollo que excluye sistemáticamente, discrimina y desplaza a las minorías en Israel y que ha sido replicado en el territorio ocupado desde 1967. “También en 2012, el Parlamento Europeo emitió una resolución histórica que condena enérgicamente las políticas israelíes de desplazamiento forzado en Cisjordania y Jerusalén Oriental, y que unen, por primera vez, este tipo de políticas con el desplazamiento de la Comunidad de beduinos en el Neguev. Cada vez más, la comunidad internacional, incluyendo los tratados de la ONU sobre derechos humanos, están llamando la atención y a la preocupada sendsibilización por la política de desplazamiento forzado de Israel, dondequiera que ocurra.

La adopción de un enfoque basado en los derechos sobre el desplazamiento forzado permite centrarse en las personas y comunidades cuyos derechos están siendo violados, dondequiera que estén, y exige únicamente que las violaciones cesen. Este enfoque no es rígido en términos de análisis de temas dentro de los marcos jurídicos distintos, uno para Israel, una para los Territorios Palestinos Ocupados, ambos son incapaces de detener la violación de los derechos palestinos, sino que también han mantenido durante mucho tiempo un paradigma que está divorciada de los hechos en los sobre el terreno.

Aunque esta discusión se encuentra todavía en una etapa incipiente, se desprende de la historia de Al-Araqib y Susiya que los palestinos están amenazados por el desplazamiento forzado por parte de Israel tanto si son ciudadanos israelíes como si son personas protegidas que viven bajo Ocupación. La esperanza es que cuando la realidad del desplazamiento forzado de palestinos se coloca y se entiende en su verdadero contexto, también lo serán los pasos que se necesitan para poner fin a las violaciones.