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Último día.

Publicado: 31 agosto, 2014 de accionenredinternacional en Sin categoría
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Empezamos el día con un madrugón, a las seis y media en pie después de llegar tarde a la fiesta en el desierto. Está claro que Palestina y ocho horas seguidas de sueño no es algo posible para nosotros. Hoy estaremos en Tel Aviv y en Jaffa, donde se quedarán los compañeros de Pau Sempre a dormir en un albergue. El grupo de Madrid salimos de madrugada, así que pasaremos la noche en el aeropuerto.

A las nueve más o menos nos encontramos con nuestra guía israelí, Ifat, que habla un perfecto castellano aprendido en Granada. Viene acompañada de Judith, una mujer israelí que reside en Jaffa desde hace muchos años. Es fotógrafa y colabora con el Comité Popular contra las Demoliciones de Casas en Jaffa. Nos va a hacer un tour por Jaffa que complementa al del día anterior. Judith tiene un conocimiento enciclopédico de la historia de la ciudad, y una auténtica devoción por la objetividad. Lo primero que nos dice es que existen varias narrativas de la historia de Jaffa y que tomemos la suya con espíritu crítico. A veces ha hecho el experimento junto a un compañero palestino de realizar un tour conjunto en el que ella daba la versión sionista de la historia: no coincidían en nada. Su compromiso con la causa palestina no le hace embellecer la historia, por ejemplo, nos estuvo hablando de los enfrentamientos entre palestinos y judíos en los meses previos al comienzo de la guerra de 1948, o descartó la explicación que da la versión palestina del abandono del puerto de Jaffa: no se debe a una conspiración sionista sino a que el suelo del puerto es rocoso y no era posible excavar para hacerlo más profundo.

Entre otras muchas cosas, nos ha hablado sobre el proyecto de gentrificación que está llevando a cabo el ayuntamiento. Consiste en convertir en Jaffa en un centro turístico para clases acomodadas desplazando a las clases populares que viven allí. Principalmente afecta a familias palestinas aunque también hay alguna familia de judíos mizrajíes (de origen árabe) que han sido expulsados. Todos ellos viven en casas alquiladas por el ayuntamiento que pertenecieron a palestinos expulsados en 1948. Tienen prohibido hacer cualquier tipo de reforma por lo que ha sido muy fácil echarles por incumplimiento de contrato. Las consecuencias de perder la casa varían según seas palestino o judío. Para estos últimos siempre está la posibilidad de trasladarse a algún barrio judío pobre de Tel Aviv, en el caso de los palestinos ésta opción supone perder la vida comunitaria, suponiendo que puedas permitirtelo. La mayoría deciden irse a otra ciudad en la que haya una comunidad palestina. El Comité Popular contra las Demoliciones de Casas se encarga de dar asistencia legal a estas familias, y de proponer planes alternativos al ayuntamiento que permitan el acceso a la vivienda.

Por la tarde, Ifat nos ha preparado un encuentro con activistas de diferentes organizaciones israelíes y palestinas. Nos reunimos con ellos en la sede de la Coalición de Mujeres por la Paz quienes nos recibieron con un surtido exquisito de tartas y dulces.

El primero en hablar fue Ramis, periodista que trabaja en la revista digital +972, quien nos habló de la lucha que desarrolla en su ciudad natal, al-Ludd (en hebreo, Lod). Nos impresionó especialmente una anécdota que le ocurrió cuando habló por primera vez sobre la Nakba a unos estudiantes palestinos en su instituto. Era un día festivo y los estudiantes no tenían clase (en un día normal de clase no hubieran podido hacerlo). Cuando comenzó a hablar de la Nakba se dio cuenta de las caras de pánico que ponían sus alumnos: desde siempre habían interiorizado que no podían hablar de la Nakba, que era un tema tabú que les podía poner en peligro.

Nurit es una activista en el Neguev que trabaja con familias beduinas a las que se quiere expulsar de sus tierras. El año pasado estuvieron haciendo campaña contra el plan Prawer que pretendía reagrupar en ciudades a las familias beduinas. Consiguieron pararlo aunque ella lo achaca más a los miembros de extrema derecha del gobierno que prefirieron abortar el plan antes de concederle una mínima porción de tierra a los beduinos.

Sebastián es un judío de origen argentino que trabaja con Ramis en la misma revista. Nos ha hablado del aumento del racismo anti árabe en la sociedad israelí desde el comienzo de la masacre en Gaza. Nos cuenta de numerosos casos en los que miembros destacados de los partidos de ultraderecha han hecho declaraciones públicas en las que pedían atrocidades como que se matara a las madres de los terroristas o la expulsión de todos los árabes. En ningún caso han sido perseguidos judicialmente. Hace unas semanas un grupo de supervivientes y de descendientes de supervivientes del Holocausto hicieron pública una carta en la que condenaban la masacre de Gaza. La reacción ha sido virulenta, llegando a escribir frases como esta “necesitáis que os den otra ducha de gas”.

La última charla de la tarde ha sido la de Naomi, miembro de la Coalición de Mujeres por la Paz. Nos ha hablado de las agresiones sufridas por los manifestantes izquierdistas en Israel ante la mirada impasible de la policía. De hecho, han tenido que organizarse para protegerse de los ataques. Esta es una situación más propia de una dictadura que de la “única democracia de Oriente Medio”. Hasta ahora era una democracia solo para los judíos, a partir de este verano, parece ser que solo será una democracia para los “buenos judíos”.

Aquí llega el final de nuestro viaje por Palestina. Han sido dos semanas muy intensas. Ahora queda volver y contar lo que hemos visto, algo que nos han pedido prácticamente en cada encuentro. Nos llevamos de allí el recuerdo de los amigos que hemos hecho allí, y también la preocupación por ellos. Será difícil leer las noticias de allí sin sobresaltarse. Para terminar me gustaría recordar una cita de un rabino estadounidense que luchó por los derechos civiles de los afroamericanos. La cita no es exacta pero viene a decir lo siguiente: en una sociedad democrática cuando se comete una injusticia, algunos son culpables de haberla cometido, pero todos somos responsables de dejar que se cometiera.

Carlos H.

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El Plan Prawer no debe implementarse

Publicado: 25 noviembre, 2013 de accionenredinternacional en Sin categoría
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El 24 de Junio, el parlamento israelí (la Knesset), aprobó el Plan Prawer, que pretende destruir más de 35 pueblos del desierto de Al Naqab y forzar el desplazamiento de más de 70.000 beduín@s.

Como respuesta el 30 de noviembre se realizará una campaña con el lema “Prawer no puede pasar”.

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Desde la campaña nos ofrecen los siguientes hechos e información al respecto:

–          L@s beduín@s no son itinerantes, sino la población indígena de Al Naqab:

  • Exiisten referencias históricas de que habitaban la zona desde el siglo VII, con referencias del Imperio Otomano desde el siglo XV.
  • El 90% de la población habitante de Al Naqab proceden de los desplazamientos forzosos debido a la Nakba en 1948.
  • En contra de los estereotipos, algunos estudios revelan que la población beduína se asienta en pueblos desde hace más de un siglo, con restos de antiguos pueblos de vida rural que lo confirman.

–          Las Naciones Unidas reconocen a la población beduína como indígenas de Al Naqab:

  • El artículo 8 de la Carta sobre los Pueblos Indígenas de la ONU, la población indígena tiene el derecho a no ser asimilada forzosamente o a ver destruída su cultura. La carta también afirma que los Estados deben proveer de mecanismos para prevenir la desposesión de tierras, recursos, cualquier transferencia forzosa o el efecto de cualquier violación de sus derechos.
  • El Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU declaró que el Plan Prawer es una grave violación de los Derechos Humanos.
  • Al informador de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, le prohibieron la entrada en Israel, y describió la política de demoliciones como el medio con el que Israel mantiene el control sobre Al Naqab, con una motivación de discriminación racial en sí misma.

–          Las estimaciones de varias ONG y expert@s calculan que más de 70.000 beduín@s palestin@s con ciudadanía israelí se verán forzosamente desplazad@s:

  • La Oficina del Primer Ministro Israelí calcula que afectará a unas 30.000 personas, pero es un cálculo a la baja ya que también reconoce que decenas de miles serán realojadas a decenas o cientos de metros de su lugar de origen. Dicho realojamiento significa limpieza étnica de la zona.
  • Conseguir el reconocimiento de un pueblo no garantiza el mantenimiento de sus estructuras, un gran número de habitantes del pueblo puede verse realojad@s en el centro del mismo. Tampoco garantiza mantener los servicios públicos o la emisión de permisos de construcción.

–          El Plan Prawer desplaza forzosamente a 35 pueblos beduinos:

  • En el lugar de las decenas de miles de habitantes desplazad@s el Gobierno Israelí pretende situar nuevas colonias judías, parte de ellas de las ruinas de los pueblos beduinos.

–          El Plan Prawer confiscará unos 600.000 dunam de tierra a sus propietari@s árabes:

  • La superficie de AL Naqab es de unos 13 Millones de dunam, l@s árabes beduin@s reclaman la propiedad de unos 900.000 dunam (un 6% de la tierra), siendo un 30% de la población de la zona. Según la ley a ese 30% de la población se le alojará en un 1% de la tierra.

–          El plan Prawer viola los derechos constitucionales de l@s beduin@s palestin@s y concentra poder, autoridad y potencia para llevar a cabo procedimientos arbitrarios en las manos de representantes gubernamentales:

  • Impone severas sanciones a quien no cumpla con la ley, con hasta 2 años de cárcel si no abandonan sus tierras.
  • Entrega el poder al representante gubernamental sobre la policía y l@s jueces; pudiendo emitir y ejecutar órdenes de demolición por sí mism@.
  • Sólo se pueden apelar las órdenes por escasas cuestiones técnicas y en menos de un mes.
  • La ley invalida las leyes de herencia de la tierra.

–          El Plan Prawer rompe el tejido social de l@s beduín@s y saquea sus recursos comunitarios de l@s palestin@s de Al Naqab:

  • La confiscación de tierras tendrá un gran impacto socio-económico en las condiciones de vida de las comunidades beduinas, volviendo implausible el modo de vida dependiente de la agricultura y ganadería.
  • Dichos pueblos otorgan una sensación de seguridad y familiaridad que perderían en grandes ciudades.

–          L@s árabes de Al Naqab han presentado una alternativa al Plan Prawer:

  • El Consejo regional de los pueblos no reconocidos ha propuesto una alternativa que implica el reconocimiento de dichas localidades en los patrones del plan.
  • Los pueblos árabes de Al Naqab cumplen los criterios para ser reconocidos legalmente según los estándares profesionales del departamento.

–          El Plan Prawer es racista y representa el sistema de apartheid israelí:

  • El plan prohíbe el establecimiento de cualquier comunidad árabe al oeste de la carretera 40.
  • L@s ciudadan@s árabes y judí@s son juzgados bajo 2 sistemas legales completamente distintos, l@s primer@s por leyes militares mientras que l@s segund@s disfrutan de plenos derechos constitucionales.

Siqueréis más información o apoyar la campaña. Podéis hacerlo pinchando el siguiente enlace

Las mal llamadas negociaciones de paz se están estancando. Tras el intercambio de 26 presos por nuevas colonias, la amenaza de utilizar el muro como futura frontera palestina, los desplazamientos de l@s beduin@s del desierto del Naqab…ahora están retomando la construcción del muro en el valle del Jordán.

Esto permitiría a Israel controlar las fronteras con todos los países de alrededor y que el futuro estado palestino sólo tuviera fronteras con Israel, lo que lo seguiría dejando a su merced y completaría el proceso de bantustanización.

Pero hoy especialmente nos queremos centrar en la carta pública que la alcaldesa de Belén, Vera Baboun, le ha dedicado a Kerry en medio de estas negociaciones.

Querido Secretario Kerry,

Seas el más bienvenido a la ciudad santa de Belén. Es un honor para mí, como alcaldesa de Belén, darle la bienvenida en su último viaje a nuestra tierra ocupada, para conseguir la solución de 2 estados, Israel y Palestina, viviendo uno al lado del otro en paz y seguridad. La nobleza de sus objetivos me enorgullece enormemente de su visita, y particularmente porque Belén sirve para muchos para abrirles los ojos.

La ciudad bíblica puede ser una de las principales fuerzas de nuestro estado.  Sólo por darle un ejemplo: La distancia entre la iglesia de la Natividad en Belén y la iglesia del santo sepulcro en Jerusalén es solo de 10 km, y la carretera que nos uniría con el Mar Muerto está a menos de 20 minutos. Sin embargo, el control palestino de Belén se ha reducido a un 13% del distrito. El resto de nuestra tierra ha sido tomada por l@s colon@s israelíes o un ejército extranjero. De hecho, justo cuando el vicepresidente Joe Biden nos visitaba en 2010, algunas horas antes de su llegada, Israel aprobó cientos de nuevas viviendas en las colonias que rodean nuestra ciudad sitiada. Esta aprobación incluye Gilo y Har Homa, ambos construidos en nuestra tierra con el objetivo de dificultar la conexión histórica entre Belén y Jerusalén.

Secretario Kerry, igual que nuestra ciudad recibió a José y María más de 2000 años atrás, en 1948 Belén recibió oleadas de refugiad@s expulsad@s de sus hogares en el área de Jerusalén.  Hoy viven sobre todo en 3 campos de refugiad@s dentro y alrededor de la ciudad: Duheisha, al-Azza y Aida. Much@s conservan las llaves durante generaciones de las casas originales. Sus llaves, querido Secretario, no son un símbolo de venganza, sino una llamada de humanidad. Ell@s reflejan una herida abierta que solo sanará con la restauración de su dignidad a través del respeto de su derecho a elegir su futuro.

Secretario Kerry, nosotr@s somos una nación de refugiad@s. Tod@s nosotr@s hemos sido víctimas de las políticas de desplazamiento forzoso y sustitución por colon@s israelíes del estado de Israel. Éste crimen de guerra debe pararse para dar una oportunidad a la paz. Hoy, mientras colon@s extranjer@s siguen llegando a nuestro distrito, miles de hijas e hijos de Belén están repartidos por todo el mundo, en lugares lejanos como Australia, Chile o los Estados Unidos, todos ellos denegando el derecho al retorno a su tierra. Esto es moralmente inaceptable.

Querido Secretario, hemos oído de sus proyectos económicos para Palestina. Parecen muy positivos y la gente de Belén estamos agradecid@s  de la atención prestada a nuestra ciudad. Pero por favor permítame reiterar que no habrá verdadero desarrollo económico mientras Israel continúe con la ocupación de nuestro país.  Como confirmó el Banco Mundial hace algunas semanas, continuamos perdiendo billones de dólares por la ocupación israelí.

Una vez seamos libres estarmos preparad@s para desarrollar nuestro estado como exitos@s profesionales palestin@s han ayudado a desarrollar las economías de cualquier lugar donde hayan vivido. Ahora es su momento de desarrollar libremente su propio país sin intervención extranjera. Es el momento de Palestina de alcanzar su potencial, empezando por la libertad de movimiento, y soberanía genuina, incluyendo el control de nuestras fronteras internacionales. En nuestro caso, Secretario Kerry, el mismo muro que atravesó para entrar a nuestra ciudad debe caer para revitalizar nuestros lazos históricos con Jerusalén, nuestra capital nacional.

En Belén nosotr@s resistimos la ocupación con amor y esperanza. Espero que tenga la oportunidad de participar en una semana católica que nuestra comunidad organiza en Cremisan. Un tiempo en el que nosotr@s rezamos contra las últimas órdenes de expropiación que dejarán a 58 familias sin acceso a sus tierras en una de las últimas zonas verdes de nuestro distrito. Espero que también encuentre tiempo para ser testigo de la constancia de la gente de Walaja, una comunidad que fue originariamente desplazada en 1948 y que hoy está completamente rodeada por el muro de anexión israelí.  A lo mejor puede ver las demostraciones pacíficas de la gente de  Maasara, quienes son reprimid@s violentamente por las fuerzas de ocupación israelíes, o el trabajo de defensa legal de la gente de Artas ,  Khirbet Nakhle y el área sur de Belén contra los nuevos planes de expansión de la colonia de Efrat en sus tierras.

Querido Secretario Kerry, sea la persona mejor bienvenida en Belén, una ciudad rodeada por 27 colonias en expansión, sellada por un muro de anexión construido en el interior de las tierras de nuestro distrito. Incluso bajo estas circunstancias, nosotr@s trabajamos duramente para cuidar de nuestra ciudad. Las restauraciones de la iglesia de la Natividad apoyadas por la UNESCO tras la obtención de palestina de su completa membresía en la organización es otro gran ejemplo de cómo, en Belén, nosotr@s desafiamos la ocupación con amor y creatividad. Querido Secretario Kerry, sea la persona más bienvenida en nuestra ciudad, por favor siéntete como en casa.

Sinceramente,

Vera Baboun, Alcaldesa de Belén

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Muchos eventos se dan cada semana, y no podemos contarlos todos, como el 65 aniversario de la Naqba “celebrado” el miércoles pasado, pero hemos preferido seguir con las las injusticias actuales en este apunte.

La ONG de observación de los asentamientos israelí Peace Now, Paz Ahora en adelante, dijo el jueves que el Gobierno quiere dar la aprobación retroactiva a cuatro puestos avanzados (“outpost”) en Cisjordania que se había comprometido previamente a demoler parcialmente, al menos tres.

En una respuesta escrita a una petición que Paz Ahora presentó ante el Tribunal Supremo de Israel en contra de los puestos de avanzada, la oficina del fiscal del estado dijo que los colonos ya habían comprado la tierra privada palestina en la que se construyó, allanando el camino para que el gobierno diera su bendición.

“En la respuesta el Gobierno declara su intención de legalizar cuatro puestos de avanzada, en zonas aisladas”, según recoge un comunicado de Paz Ahora, agregando que la estrategia era una afrenta a los esfuerzos de EE.UU y de su secretario de Estado John Kerry para revivir las conversaciones de paz latentes entre israelíes y palestinos.

“La intención de legalizar puestos de avanzada como los nuevos asentamientos no es menos que una bofetada en la cara del nuevo proceso de paz del Secretario Kerry:” Ahora, dijo Paz.

“… El gobierno está indicando que no está comprometido con la paz ni a la solución de dos estados”.

Givat Assaf, Givat Haroeh, Maaleh Rehavam y Mitzpe Laquis son puestos de avanzada que se encuentran entre los seis que figuran en un informe del gobierno de 2005 como merecedores desalojo inmediato y que más tarde ordenó cerrar por una orden judicial. Las repetidas apelaciones del Gobierno han retrasado el proceso hasta ahora. El Tribunal Supremo escuchará la petición de Paz Ahora el 22 de mayo.

El gobierno de coalición en gran parte formado por la derecha del primer ministro Benjamin Netanyahu basa gran parte de su apoyo político en los colonos. Israel considera que los asentamientos de avanzada construidos sin la aprobación del gobierno son ilegales. Por lo general, consisten en poco más que unas pocas casas con remolque. Pero la comunidad internacional considera que todos los asentamientos construidos en Cisjordania – incluyendo el este de Jerusalén – son ilegales.

El tema es uno de los más polémicos en el conflicto palestino-israelí y puso la puntilla final a las negociaciones de paz en septiembre de 2010, cuando la congelación de Israel en la nueva construcción de asentamientos en Cisjordania expiró y Netanyahu se negó a renovarlo. El presidente Mahmoud Abbas dijo que las negociaciones no se reanudarán hasta que Israel detenga la construcción de asentamientos.

Se ha publicado también un informe  de Adalah que describe cómo son las políticas de desplazamientos y demoliciones a ambos lados de la línea verde, comparando el caso de dos pueblos.

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Al-Araqib y Susiya: dos pueblos palestinos, uno en Israel, uno en Cisjordania, comparten una única historia de una lucha contra el desplazamiento forzado. Si bien las autoridades israelíes han amenazado la existencia misma de estas comunidades en su tierra, la presencia continua de la gente muestra sus profundas reservas de coraje y firmeza. En este trabajo se establece los métodos de desplazamiento forzado utilizados por Israel para expulsar a las comunidades palestinas de sus tierras, a ambos lados de la Línea Verde, y examina el contexto jurídico en el que se lleva a cabo. En el documento se acompaña de una película titulada “Desde Al-Araqib a Susiya”, producido por Adalah, que documenta un viaje entre estos dos pueblos palestinos. Contando las historias de los aldeanos, la película captura los sorprendentes paralelismos entre sus experiencias.

Un desplazamiento o desalojo forzoso entraña el “traslado involuntario de personas de sus hogares o sus tierras, directa o indirectamente atribuibles al Estado. “No se permite a los Estados desplazar a la fuerza a personas de sus hogares o sus tierras, salvo en circunstancias excepcionales y muy definidas y siempre con el máximo respeto a su derechos. En Israel y los Territorios Palestinos Ocupados (OPT), claros marcos jurídicos nacionales e internacionales teóricamente protegen a los palestinos del desplazamiento forzado. Sin embargo, en la realidad, Israel suspende estos derechos en ambos contextos con el fin de mantener su control sobre la mayor superficie de la tierra, conteniendo el número mínimo de palestinos. Donde debe funcionar la ley para salvaguardar sus derechos, Israel, en cambio, ha construido complejos y superpuestos marcos jurídicos que permitan al Estado perseguir agresivamente su política de desplazamiento forzoso de los palestinos en Israel y los Territorios Palestinos Ocupados por medios “legales”, tanto si son sus propios ciudadanos o «personas protegidas» en virtud derecho humanitario internacional.

Al-Araqib es un pueblo de beduinos palestinos en Israel, cuyos residentes son ciudadanos israelíes. Hasta mayo de 2013, Israel ha destruido la aldea 50 veces para dar paso a dos bosques del Fondo Nacional Judío (JNF). Susiya es una aldea palestina en la zona “C” de Cisjordania, cuyos habitantes viven bajo la ocupación israelí. La mayoría de las estructuras en Susiya están sujetos a órdenes de demolición e Israel tiene la intención de desplazar a la fuerza a la comunidad para que la tierra quede disponible para un asentamiento judío. Estas historias muestran claramente que los palestinos son blancos deliberados de desplazamiento forzoso, independientemente del contexto geo-político y jurídico en el que existan. Al llamar la atención sobre estas similitudes, se espera que este proyecto apunte hacia una solución justa.

La historia de Al-Araqib

Al-Araqib es una aldea beduina “no reconocida”, ubicada en el desierto del Neguev (Negev) en el sur de Israel, al norte de la la ciudad de Beer Sheva (Beer el-Sabe). Los residentes beduinos de Al-Araqib, los ciudadanos palestinos de Israel, son miembros de un pueblo indígena. Han estado viviendo en su pueblo ancestral, siguiendo su modo de vida tradicional desde hace más de dos siglos. En 2010, unos 300 miembros de las tribus Al-Uqbi, Al-Agencias, Abu-Medeghem, Abu-Freih y Abu Zayed residían en el pueblo. El 27 de julio de 2010, la Autoridad de Tierras de Israel (ILA), junto con más de 1.000 agentes de policía, arrasó toda la aldea: 46 estructuras, incluyendo 30 casas, fueron destruidas y unos 4.500 olivos arrancados. Los habitantes del pueblo, más de la mitad de los cuales son niños, se quedaron sin hogar, y la mayoría de las familias se desplazaron al cercano municipio urbano planeado por el gobierno de Rahat. Un puñado de familias se han comprometido a permanecer reconstruyendo sus hogares contínuamente, a pesar de los incansables esfuerzos del gobierno para destruir el pueblo y los bosques de sus tierras.

La demolición de Al-Araqib no es sino el más reciente intento del gobierno para desplazar por la fuerza a la comunidad. El Gobierno militar israelí desplazó primero a las tribus de sus tierras en 1951. Después de decirle a las familias que podrían volver a su tierra en seis meses, el Estado se apropió de la tierra por ‘razones de seguridad’ supuestas bajo la Ley de Adquisición de Tierras (Acciones y Compensación) (1953), y declaró que eran “tierras del Estado”. En 1972, Israel permitió a los ciudadanos presentar las solicitudes de registro de tierras bajo la Ordenanza de Registro de Tierras(1969). Las familias de Al-Araqib presentaron sus reclamaciones de tierras e hicieron un esfuerzo concertado para intentar volver, sin embargo, su aplicación, al igual que en los demás casos, no ha sido considerada, dejando la disputa legal sobre la tierra sin resolver.

En 1998, el jeque Sayyah, sus hijos, y otras 45 familias decidieron regresar a su tierra, por temor a que el Fondo Nacional Judío (JNF) planea plantar un bosque allí. Desde su regreso, el pueblo se ha enfrentado una andanada de métodos directos e indirectos de desplazamiento. Como “aldea no reconocida” el estado niega el acceso Al-Araqib a los servicios básicos e infraestructuras del estado, incluyendo agua, electricidad, alcantarillado, carreteras, escuelas y servicios de salud. En 2003 y 2004, la ILA comenzó fumigación aérea de los campos de cultivo de Al-Araqib con un químico tóxico llamado Roundup, causando daños a los cultivos, el ganado y las personas. Si bien la Corte Suprema de Israel considera esta práctica ilegal desde 2007 (HCJ 2887/04) a raíz de una petición presentada por Adalah, el estado ha recurrido a arar anualmente los cultivos con los informes de que los campos son envenenados, con el fin de poner en peligro los medios de vida de los aldeanos. El Estado y la JNF comenzaron la forestación de la tierra en 2006, dando la bienvenida  a diplomáticos de 49 países a la inauguración del “Embajador del Bosque “en la parte sur de Al-Araqib. En 2009, el JNF unió fuerzas con Dios-TV, una televisión evangélica cristiana, para comenzar a plantar un millón de árboles en la tierra del oeste de la aldea.

El 16 de enero de 2011, los habitantes del pueblo obtuvieron una orden temporal contra el JNF para detener su trabajo de plantación. El 23 de Enero de 2011, sin embargo, el juez rechazó una apelación de extender la medida cautelar y concedió 10.000 shekels a la JNF en costos legales. No obstante, el tribunal recomendó que el JNF se comprometiera seguir trabajando hasta que una resolución final fuera alcanzada. No se ha llegado a ninguna resolución, y sin embargo la siembra continúa en la actualidad, junto con cada vez más agresivos métodos de desplazamiento. Durante las repetidas demoliciones de casas, el Estado también ha recurrido a atacar, detener, y acusar a los residentes y los manifestantes. Además, el Estado ha presentado una demanda en contra de los habitantes del pueblo, en julio de 2011 de 1,8 millones de shekels para cubrir los costos asociados con sólo tres de las demoliciones. Los habitantes del pueblo, representados por el abogado Michael Sfard, han presentado cuatro casos en el Tribunal de Distrito de Beer Sheva exigiendo que se reconozca el pueblo y que se les declararen los legítimos propietarios de sus tierras. En uno de los casos, la Corte Suprema sostuvo que el Estado debe resolver el problema de propiedad de los aldeanos y no simplemente registrar la tierra como tierra estatal. Estos casos están pendientes aún hoy.

La historia de Susiya

Susiya se encuentra en las colinas del sur de Hebrón, en la zona C de Cisjordania. Hoy cuenta con una población de 350, incluyendo 120 niños. La historia del pueblo es un microcosmos de la política de desplazamiento forzado en los territorios palestinos ocupados por Israel. En las últimas tres décadas, Susiya ha sufrido repetidas demoliciones, desalojos, amenazas y restricciones impuestas por Israel en su intento de obligar a la gente a irse de sus tierras con el fin de expandir un asentamiento cercano y llevar a cabo “proyectos de desarrollo” de los israelíes en los Territorios Palestinos Ocupados.

Los habitantes de Susiya originalmente vinieron de Tel Arad, en el Neguev, ahora un pueblo beduino no reconocido. Tras la Nakba, las personas fueron desplazadas de sus tierras ancestrales a la Ciudad Vieja de Susiya en Cisjordania, donde se les negó el acceso a todos los servicios básicos e infraestructuras, incluyendo agua, electricidad, alcantarillado, carreteras, escuelas o clínicas de salud. Después de la ocupación de los territorios palestinos ocupados en 1967 por Israel, que comenzó a establecer asentamientos judíos ilegalesen toda Cisjordania. En 1983, en la misma tierra que el pueblo de Susiya, el Estado estableció el asentamiento judío ilegal de Susiya, que fue conectado de inmediato al agua de Israel y los sistemas eléctricos. En 1986, las autoridades israelíes declararon el área principal de la aldea palestina lugar arqueológico, y demolieron las casas de las 60 familias. Los habitantes del pueblo reconstruyeron su pueblo en la tierra vecina, y en 2001, todo pueblo fue demolido y sus habitantes desplazados una vez más. Una década después a finales de 2011, las autoridades israelíes pusieron en marcha otra serie de demoliciones masivas de 41 estructuras, principalmente tiendas de campaña y chozas en las que los habitantes del pueblo residían, fueron destruidas. Hoy, según la OCHA, el 70% de las estructuras existentes en Susiya tienen órdenes de demolición pendientes en su contra, incluyendo una escuela local, una clínica apoyada por CARE International, paneles solares financiadas por el Gobierno alemán y refugios para la granja de animales. Israel ha utilizado una variedad de métodos para hacer que la situación de los que viven en Susiya sea intolerable. Los colonos judíos con frecuencia llevan a cabo actos de violencia física y psicológica contra los habitantes del pueblo y de sus bienes, pero no han sido procesados penalmente por estos actos por parte de las autoridades israelíes. Además, el ejército israelí impide a los residentes de Susiya la entrada y el cultivo de grandes extensiones de sus tierras debido a su proximidad a los asentamientos, dañando seriamente los medios de vida de los habitantes del pueblo, que siguen siendo dependientes de la agricultura y el pastoreo.

En 2010, los residentes de Susiya presentaron una petición ante el Tribunal Supremo de Israel a través de la ONG Rabinos por los Derechos Humanos exigiendo que el ejército y los colonos les dejaran de negar el acceso a sus tierras de cultivo. La petición argumenta que los habitantes del pueblo, como propietarios legítimos, deben poder cultivarla, y que el ejército falla en su protección contra la violencia de los colonos. En su decisión, la Corte ordenó al ejército y la Administración Civil israelí (ICA, parte de los militares israelíes) a determinar quién era dueño de los derechos de propiedad de cada pedazo de tierra. Desde entonces, el ICA ha trazado a sólo una fracción de la propiedad de la tierra, y los militares han hecho sólo gestos simbólicos de cumplimiento de la decisión, excepto los israelíes que entraron en un 10% de la tierra. Sólo en enero de 2013 se dio la orden judicial al ejército para determinar exhaustivamente quién tiene los derechos sobre la tierra en cada zona alrededor Susiya. En esta ocasión el ejército recibió 90 días para completar la tarea.

En un caso relacionado en 2012, los colonos judíos de Susiya presentaron una petición en contra a través Regavim, la organización no gubernamental de derecha, argumentando que todas las estructuras en Susiya palestinas son ilegales y deben ser destruidas inmediatamente. Rabinos por los derechos humanos defendieron a los habitantes del pueblo palestino, y pidieron a la ICA la aprobación de un plan maestro para el pueblo. Un plan aprobado permitiría a los residentes de Susiya presentar los permisos para sus casas y estructuras, que les brinden la legalidad largamente retrasada.

El ICA no ha iniciado un plan maestro para la Susiya palestina y los aldeanos han tenido que aumentar los fondos para enviar un plan por sí mismos. El plan maestro de los aldeanos, presentado en 2012, sigue pendiente.

El desplazamiento forzado de los palestinos: la suspensión de la Ley

Desde 1948, Israel ha creado una matriz compleja de discriminación de la tierra, planificación y militares de las leyes y reglamentos discriminatorios para tomar el control de las tierras palestinas y el desplazamiento de cientos de miles de sus habitantes a través de medios “legales”. Al hacerlo, ha suspendido efectivamente las protecciones nacionales e internacionales para los palestinos. Hoy, Israel continúa desplazando a las comunidades palestinas situadas dentro de su esfera de control en Israel y en los Territorios Palestinos Ocupados. Las comunidades que viven en las aldeas beduinas no reconocidas ”en el Neguev y en la zona C de Cisjordania viven particularmente bajo la amenaza de desplazamiento forzoso al ser estas dos áreas de exclusiva importancia estratégica para Israel por razones demográficas y de seguridad.

Los ciudadanos palestinos de Israel, incluido el pueblo de Al-Araqib, tienen derechos constitucionales, según se detalla en las leyes Fundamentales de Israel, como el derecho a la propiedad y la dignidad. Los palestinos que viven bajo la ocupación, incluido el pueblo de Susiya, están protegidos por el Derecho Internacional Humanitario (DIH), que prohíbe a Israel, como una “potencia ocupante”, el traslado por la fuerza, desalojo, deportación, desplazamiento y la destrucción de sus bienes como ‘personas protegidas’. La legislación internacional sobre derechos humanos protege los derechos de todas las personas, incluidos los derechos a una vivienda adecuada, la salud, la educación, a un nivel de vida digno, la no discriminación y la libre determinación. Los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos proporcionan el marco normativo que identifican las normas de derecho internacional aplicables a los desplazados internos (PDI). De acuerdo con el Principio 6, por ejemplo, todo ser humano tiene el derecho a ser protegidos en contra de ser arbitrariamente desplazado de su hogar. Sin embargo, en la realidad, Israel ha suspendido la ley y la violación de los derechos de los palestinos en ambas áreas, lo que les deja sin protección y sin acceso a un recurso efectivo.

El desplazamiento forzado en el Neguev tras la guerra de 1948, alrededor del 88% de los beduinos palestinos que viven en el Neguev se vieron obligados a huir de sus tierras. Sólo alrededor de 11.000 beduinos se mantuvieron en el Neguev, convirtiéndose en ciudadanos israelís. En la década de 1950, el estafo forzó el desplazamiento y concentró a los beduinos en el ‘Siyag’ (valla), una zona militar cerrada en el  Norte del Neguev. Aquellos cuyas ancestrales aldeas se encuentran en el Siyag se vieron despojados de sus derechos de propiedad y sus aldeas declaradas ilegales. La mayoría, fueron desplazados al interior de sus tierras ancestrales, negándoseles de manera similar los derechos a la tierra en la que fueron trasladados. A través de la promulgación de varios leyes territoriales, como la Ordenanza de Tierras (adquisición a efectos Públicas) (1943), La Ley de Adquisición de tierras (Acciones y Compensación) (1953), y de la Ley de Propiedad de los Ausentes(1950), la tierra del Neguev se convirtió en “tierras del Estado”, y con el Plan Nacional y la Ley de Construcción (1965) Israel negó el reconocimiento a todos los pueblos beduinos árabes.

Hoy en día, hay 35 aldeas “no reconocidas”, a las que Israel niega deliberadamente los servicios básicos e infraestructura del estado, y cuyos habitantes viven bajo la amenaza constante de desalojo. Israel está tratando de forzar a estos habitantes en siete estrechos municipios planificados y diez aldeas recientemente reconocidas con el fin de utilizar la poca tierra beduina restante como bosques, zonas militares y nuevas ciudades y pueblos judíos. En 2011, el Gobierno aprobó el Plan Prawer para legitimar la política del estado de desplazamiento forzado en el Neguev, la legislación en el Plan está ahora pendiente de evaluación por la Knesset. Si se aplica, se traduciría en el desplazamiento forzoso de hasta 70.000 personas.

El desplazamiento forzado en la zona C

Israel ejerce el control sobre la zona C en las áreas de seguridad, planificación y zonificación. Una serie de órdenes militares han hecho el Registro de propiedad de la tierra palestina y la obtención de permisos de construcción casi imposible, dejando de lado vastas extensiones de tierras para los asentamientos judíos en los territorios palestinos ocupados. Según la OCHA, el 70% de la tierra está totalmente fuera del alcance de los 150.000 palestinos residentes en la zona C y se ha asignado a los asentamientos judíos y zonas de amortiguamiento circundantes, o designados zonas militares, ‘zonas de fuego’ o reservas naturales.

El desplazamiento de la mayoría de la zona C y las restricciones a la construcción palestina y el desarrollo en el 30% restante de tierra resulta en que las viviendas sean consideradas ilegales por el ICA. Las viviendas “ilegales” de los 27.500 beduinos en la zona C son especialmente señaladas, con un notable aumento de las demoliciones desde 2011. Además, los pueblos están desconectados de cualquier infraestructura y es muy limitado el acceso a los servicios, creando condiciones intolerables, a fin de coaccionar a las familias a abandonar su tierra y modo de vida rural.

“Desde 1948, Israel ha creado una compleja matriz discriminatoria con la tierra, la planificación y las leyes militares y regulaciones para aprovechar el control de la tierra Palestina y el desplazamiento cientos de miles de sus habitantes a través de medios “legales”. ”

Métodos de Israel de desplazamiento forzado en la actualidad

Israel utiliza los siguientes métodos para desplazar a la fuerza a los palestinos a ambos lados de la Línea Verde:

1. Demoliciones de hogares

Según el régimen de planificación nacional de Israel, los pueblos “no reconocidos” en el Neguev son estructuras ilegales y todo en ellos está sujeto a demolición. A partir de 2008-2011, 2.200 casas palestinas fueron demolidas en el Neguev y más de 14.000 personas displazadas. Por el contrario, desde 1997, Israel ha legalizado retroactivamente 35 ‘asentamientos individuales”, que se establecieron estas granjas fuera de la ley nacional o plan Nacional; casas individuales de familias judías en vastas extensiones de tierra.

De acuerdo con el régimen de planificación en los Territorios Palestinos Ocupados, los palestinos que viven fuera zonas designadas se les niegan los permisos para construir viviendas, dejando a todas las estructuras ilegales y amenazadas por la demolición. El Comité Israelí contra la Demolición de Casas informa de que en el período 2008-2010, unas 1.000 estructuras palestinas fueron demolidas y más de 2.200 personas fueron desplazadas por la fuerza sólo en la zona C.

2. La negación de los servicios básicos

El Régimen de planificación discriminatoria de Israel también ha legitimado la negación de servicios básicos a los palestinos que viven en las aldeas no reconocidas, por el condicionamiento del acceso a agua, electricidad, alcantarillado, calles pavimentadas, escuelas y centros de salud. Por ejemplo, el artículo 157A Del Plan Nacional y la Ley de Construcción prohíbe a las empresas nacionales de servicios conectar a un edificio a las redes nacionales de electricidad, agua y teléfono si carece de un permiso de construcción, que se aplica a todas las aldeas no reconocidas, así como la mayoría de las estructuras en las diez aldeas beduinas  recientemente reconocidas.

Considerado la violación de las órdenes militares y el régimen de planificación discriminatoria, a muchos pueblos palestinos en el territorio palestino ocupado se les niega el acceso a los servicios básicos, infraestructura y servicios de un modo similar. Según la OCHA, más del 70% de las comunidades palestinas que viven en la zona C no son conectadas a la red de agua y, en consecuencia, el consumo de agua en algunas de estas comunidades es sólo una quinta parte del volumen recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

3. La destrucción de los medios de vida

Israel destruye regularmente los cultivos sembrados por los beduinos en aldeas no reconocidas, privándolos de su principal fuente de sustento. En la tierra de Israel y el régimen de planificación, todos los cultivos plantados y cultivados en la tierra de los pueblos no reconocidos están sujetos a la destrucción.

Israel crea obstáculos físicos en Cisjordania, por ejemplo, puestos de control, bloqueos de carreteras, carreteras segregadas y el muro de separaciónl, todos los cuales se dirigen a restringir severamente la libertad de circulación de los palestinos, sobre todo en la zona C. Estas restricciones niegan el acceso de los palestinos a sus tierras agrícolas. Israel también arranca olivos y destruye las fuentes de agua y pozos que pertenecen a los palestinos

4. Confiscación de tierras con “fines públicos”

La Ordenanza de la Tierra (Adquisición para fines públicos) (1943) permitió a Israel confiscar grandes extensiones de la tierra palestina como ‘utilidad pública’, para proyectos de forestación, carreteras y zonas militares. Hasta el 66% de la enorme masa terrestre del Neguev ha sido confiscada por supuestos fines públicos y los beduinos tienen acceso sólo a una pequeña fracción del 34% restante. Sin embargo, el gobierno tiene previsto desde Octubre de 2011 establecer siete nuevas ciudades judías y un nuevo complejo militar situado en un terreno que amenaza directamente a cerca de 18.000 ciudadanos beduinos con el desplazamiento forzoso.

Aunque el 70% de la tierra de la zona C ya está fuera de los límites para el desarrollo palestino y se ha asignado a los asentamientos judíos o uso militar, 38 comunidades están situadas en una zona recientemente designada como una nueva zona de disparo para el entrenamiento militar y las 5000 personas que viven allí se enfrentan a un desplazamiento forzado de sus hogares.

5. Forestación y Reservas Naturales

El JNF cuasi gubernamental se define como un “administrador del pueblo judío” y considera que “no tiene que actuar con equidad hacia todos los ciudadanos del Estado”.

El JNF está muy involucrado en la plantación de bosques, reforestación y lo utiliza como medio de confiscación de tierras palestinas, lo que resulta en el desplazamiento de sus habitantes. En diciembre de 2011, por ejemplo, el gobierno anunció un plan para expandir el bosque Yatir existente en el Neguev que desplazaría a los 500 habitantes del pueblo beduino no reconocido de Atir.

En la zona C, el ICA ha designado el 20% del valle del Jordán y el Mar Muerto como reservas naturales. Esta designación no sólo prohíbe residir en esas zonas, sino que también restringe el movimiento de los 48.000 palestinos que viven en el valle y evita que los cultivos y el pastoreo de su ganado.

6. La expansión de los asentamientos y puestos de avanzada judíos en la zona C

Israel ha utilizado su sistema laberíntico de las órdenes militares para desplazar a la fuerza a los palestinos en Cisjordania y aprovechar sus tierras para la construcción y expansión de los asentamientos judíos ilegales. Unos 325.000 colonos viven ahora en 235 asentamientos y puestos de avanzada en el Área C. Cabe destacar que la zona de influencia para la expansión es nueve veces mayor que la existente de área urbanizada.

7. Violencia de los colonos

Los palestinos en Cisjordania se enfrentan regularmente con violencia física extrema, la intimidación y el acoso de los colonos judíos, mientras que la ley fracasa sistemáticamente para enjuiciar penalmente o sancionar a los responsables o incluso a intervenir. La misión de investigación de la ONU sobre los asentamientos israelíes en el 2013 llegó a la conclusión de que “la motivación detrás de esta violencia y la intimidación contra los palestinos y sus propiedades es conducir a las poblaciones locales fuera de sus tierras y permitir que los asentamientos se expandan. “Israel ha utilizado sistemáticamente la ley como una eficaz herramienta para lograr una realidad geopolítica de un Estado judío en la cantidad máxima de tierra que contenga el mínimo número posible de palestinos”.

8. Acoso del Estado

La violencia del Estado se utiliza con frecuencia para obligar a los palestinos a abandonar sus tierras. Por ejemplo, los manifestantes que protestan por el desplazamiento forzado, las demoliciones de casas, o violación de los derechos territoriales son arrestados, procesados ​​y encarcelados durante y después de las operaciones de demolición y evacuación. El estado también ha demandado a los palestinos individualmente a pagar millones de shekels para los costos asociados con la destrucción de sus hogares, incluido el pueblo de Al-Araqib.

La ley que se aplica tanto en Israel como en los Territorios Palestinos Ocupados falla, en su forma y aplicación, para proteger a los palestinos de estos métodos de desplazamiento forzado. Cuando la ley, nacional o internacional, ofrece protección a los palestinos del desplazamiento forzado. En cambio, Israel ha utilizado sistemáticamente la ley como un instrumento eficaz para lograr una realidad geo-política de un Estado judío en la cantidad máxima de tierra que continga el número mínimo de Palestinos.

Conclusión

Durante su misión de investigación a Israel y los territorios palestinos ocupados en 2012, el Relator Especial de la ONU sobre Vivienda Adecuada Raquel Rolnik declaró que había “sido testigo de un modelo de desarrollo que excluye sistemáticamente, discrimina y desplaza a las minorías en Israel y que ha sido replicado en el territorio ocupado desde 1967. “También en 2012, el Parlamento Europeo emitió una resolución histórica que condena enérgicamente las políticas israelíes de desplazamiento forzado en Cisjordania y Jerusalén Oriental, y que unen, por primera vez, este tipo de políticas con el desplazamiento de la Comunidad de beduinos en el Neguev. Cada vez más, la comunidad internacional, incluyendo los tratados de la ONU sobre derechos humanos, están llamando la atención y a la preocupada sendsibilización por la política de desplazamiento forzado de Israel, dondequiera que ocurra.

La adopción de un enfoque basado en los derechos sobre el desplazamiento forzado permite centrarse en las personas y comunidades cuyos derechos están siendo violados, dondequiera que estén, y exige únicamente que las violaciones cesen. Este enfoque no es rígido en términos de análisis de temas dentro de los marcos jurídicos distintos, uno para Israel, una para los Territorios Palestinos Ocupados, ambos son incapaces de detener la violación de los derechos palestinos, sino que también han mantenido durante mucho tiempo un paradigma que está divorciada de los hechos en los sobre el terreno.

Aunque esta discusión se encuentra todavía en una etapa incipiente, se desprende de la historia de Al-Araqib y Susiya que los palestinos están amenazados por el desplazamiento forzado por parte de Israel tanto si son ciudadanos israelíes como si son personas protegidas que viven bajo Ocupación. La esperanza es que cuando la realidad del desplazamiento forzado de palestinos se coloca y se entiende en su verdadero contexto, también lo serán los pasos que se necesitan para poner fin a las violaciones.