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Las muchas caras de la ocupación

Publicado: 19 octubre, 2014 de accionenredinternacional en Sin categoría
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La ocupación puede tomar muchas caras, algunas pueden disfrazarse incluso de iniciativas verdes.
Así nos describen Saber Jaber e Ilan Pappé lo que se esconde tras los bosques de coníferas plantados por el estado de Israel desde 1948.
La plantación del bosque de Yatir, por ejemplo, esconde el desplazamiento de l@s residentes beduin@s del irreconocible pueblo de Atir.
El pino es una especie europea no vista en Oriente Medio hasta el siglo XX. La trajeron l@ colon@ sionistas por 2 razones principalmente:
– Permitir a l@s colon@s israelíes sentir que han emigrado a una parte de Europa, revitalizar y europeizar lo que a sus ojos era un desierto árabe, del mismo modo que creyeron venir a “civilizarlo”.
– Cubrir las ruinas de aldeas y barrios dejadas tras la Naqba en 1947-1948, debido al rápido crecimiento de dichas especies
Estos bosques se presentan como grandes pulmones verdes, como el del Parque Nacional Monte Carmelo (cercano a Haifa), que oculta los pueblos ya perdidos de Ijzim, Umm al-Zinat y Khubbaza, que ya no pueden verse ni en los mapas.
Éste método no paró en 1948. Durante la ocupación de Cisjordania y Jerusalén en 1967 nuevos pinos se plantaron para esconder los pueblos de Imwas, Yalo y Beit Nouba, en el valle de Latrun cerca de Jerusalén. Este parque llamado Canadá esconde la expulsión de la población de la zona.
El método además de cínico no es tan ecológico como quieran hacer creer, ya que las coníferas acidifican el suelo, y el cambio de pH dificulta el crecimiento de especies autóctonas alterando el ecosistema al completo.

Otro método de ocupación es dificultar la recogida de olive todos los otoños. Muchos pueblos, aislados de sus tierras de cultivos por muros, colonias y checkpoint, sólo tienen permiso para acceder a ellas un par de veces al año, para la siembra y la recogida.
La recogida de olivas puede variar entre dias o semanas según cuántos árboles posea cada familia.
En el pueblo de Salem, cerca de Nablus, este año sólo han recibido permiso para recolectar durante 5 días, sin tener en cuenta número de árboles y/o hectáreas. Aunque toda la familia se afana de 6 de la mañana hasta el atardecer, no todas tendrán tiempo de recogerlo. Por ello algunas empezaron antes de los días establecidos, aunque las autoridades israelíes expulsaron a quien encontraron haciéndolo. Algunas personas incluso se quejan de haber sido expulsadas al medio día incluso los días establecidos por el permiso.
Algunas familias encuentran tras meses sin acceso a sus tierras muchos árboles dañados por colon@s israelíes, los cuales en la mayor parte de los casos incluso si son pillad@s in fraganti no son penalizad@s por ello. Esto se une a las cada vez mayores dificultades de acceso por el crecimiento de las colonias israelíes.
En otras ocasiones l@s colon@s no sólo atacan árboles sino también personas, la semana pasada sin ir más lejos una mujer palestina tuvo que ser hospitalizada en el pueblo de Kfar Yassuf haber sufrido un apaleamiento.

Pero desde la sutileza a la violencia directa, hay incluso casos de crímenes de guerra.
Como los planes de transferir 12500 beduin@s del valle del Jordán y el área de Ma’ale Adumim, a una colonia que llamarán Ramat Nu’eimeh y situarán cerca de Jericó. Las autoridades israelíes dicen buscar da una vida digna y proveer de servicios a las comunidades semi-nómadas esparcidas por el Valle, pero lo cierto es que no les han preguntado.

Mapa del futuro "Ramat Nu’eimeh", cortesía de "Bimkom"

Mapa del futuro “Ramat Nu’eimeh”, cortesía de “Bimkom”

El plan no tiene en cuenta que estas comunidades se dedican al pastoreo semi-nómada y una vivienda fija les dificultará su método de vida. La zona no tiene pastos fértiles que puedan mantener durante un año entero al rebaño.

De hecho, la localización del enclave se sitúa entre zonas militares de entrenamiento, colonias israelíes y checkpoint que previenen el acceso a cualquier pasto desde allí.
Por otro lado el plan pretende unir y hacer convivir a distintas tribus beduinas en contra de sus costumbres y con las tensiones sociales que esto pudiera generar.
La mayor parte de las tribus beduinas de Cisjordania provienen del desierto del Neguev, al sur de Israel, del cual fueron expulsadas en 1948. Desde las nuevas ocupaciones en 1967 hasta la actualidad, las tribus se han visto obligadas a resituarse en varias ocasiones, debido al crecimiento de las colonias, las zonas de entrenamiento y las zonas declaradas como reservas naturales. Por ello cientos de casas tienen orden de demolición y otras tantas ya han sido demolidas.
Por ello muchas de estas tribus viven sin acceso a la electricidad o al gua, y con dificultades para disfrutar de servicios sanitarios o a la educación.
A esto se refieren l@s palestin@s como “la naqba continua”, porque desde 1948 y aún hoy, siguen siendo expulsados de su tierra, desposeídos de sus medios de vida y borrad@s de los mapas, ya sea mediante maquillados bosques y reservas o con cruentas transferencias de población a nuevos guetos (sírvase la ironía un@ mism@)

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Un estudio sobre la transferencia de beduinos refugiados

Publicado: 4 junio, 2013 de accionenredinternacional en Sin categoría
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UNWRA y la ONG BIMKOM (formada por un grupo de arquitectos para reforzar la democracia y los derechos humanos en el área de urbanismo) han elaborado el informe ‘Al Jabal: un estudio sobre la transferencia de beduino refugiados de Palestina’. El informe analiza las consecuencias de la reubicación de 150 refugiados de Palestina pertenecientes a familias beduinas contra de su voluntad, un desplazamiento iniciado en 1997 para llevar a cabo una expansión del asentamiento de Ma’ale Adummim, que, como todos los asentamientos, es ilegal ante la Ley Internacional.

La Administración Civil israelí está preparando planes para un pueblo de beduinos centralizado en la zona C de Cisjordania. El pueblo es una de las opciones que han propuesto  las autoridades israelíes para el futuro de comunidad de pastores nómadas de Cisjordania, El Beduino. La mayoría de los beduinos en la Cisjordania de hoy en día son refugiados palestinos, procedentes de territorios tribales en lo que hoy es el desierto de Negev. La transferencia de los beduinos dependientes de la ganadería a configuraciones semi-urbanas centralizadas hoy son quizás el último sector de la población de refugiados palestinos a experimentar una transformación de una sociedad rural tradicional a otra basada en una zona urbana basada en trabajo asalariado. La amenaza a los refugiados beduinos palestinos se enfrentan hoy en día -aunque significativamente a menor escala al sufrimiento de la gran mayoría de los refugiados de Palestina hace más de 60 años, cuando eran exiliados por la fuerza de cientos de aldeas y pueblos de antes del mandato Palestino de 1948 y se convirtieran en residentes de campos de refugiados densamente poblados.

Mientras que los programas de reasentamiento del gobierno tienen poblados beduinos introducidos en toda la región, hasta la fecha sólo uno de estos proyectos se ha llevado a cabo

por la Potencia ocupante dirigido a los beduinos refugiados palestinos en Cisjordania. “Arab al Jahalin” el pueblo en el que se centra este informe, está compuesto por 150 familias beduinas refugiadas de Palestina que fueron trasladados fuera de sus grupos de parentesco rurales en la periferia oriental de Jerusalén centralizando su localización en tres etapas entre 1997 y 2007.

Como las autoridades israelíes planifican un segundo pueblo beduino en Cisjordania, es entorno a los residentes de ‘al pueblo Jahalin árabes a los que el resto de los refugiados palestinos beduinos rurales hoy en día se giran para el asesoramiento y la experiencia adquirida, ya que requieren protección internacional paraa rechazar dichas transferencias y para ser devueltos a sus territorios tribales tradicionales en el Negev.

Mientras que los municipios de beduinos en el Negev y en la región ha sido objeto de estudio riguroso desde múltiples ángulos, el pueblo de ‘Arab al Jahalin-el único ejemplo de la centralización de la los refugiados palestinos pastores nómadas en Cisjordania hasta la fecha-nunca ha sido el foco de la investigación. No hay literatura disponible para informar a las partes interesadas que deseen evaluar el impacto de la transferencia y la centralización en un entorno urbano de los beduinos  refugiados palestinos. Reconociendo este vacío en la literatura, Bimkom y UNRWA han llevado a cabo un estudio antropológico del  pueblo Al Jahalin para demostrar la realidad del día a día de los beduinos palestinos refugiados después de su transferencia. Este informe consta de tres partes principales.

–          Parte I: presenta los antecedentes de los beduinos de Palestina refugiados que viven en la periferia de Jerusalén hoy en día, incluyendo el proceso de la creación del pueblo árabe Al Jahalin en el contexto de la ocupación.

–          La Parte II presenta seis estudios de casos basados en los cinco meses de investigación de campo. Un examen detallado del estudio de los casos revela la variedad de formas en las que las vidas de los diferentes habitantes de ‘Arab al Jahalin han sido afectados por la transferencia.

–          La Parte III presenta las conclusiones del estudio. Las dos conclusiones principales que surgen del análisis del estudio de los casos es “que la centralización de las comunidades rurales en contra de su voluntad se ha traducido en una situación que

  • 1) es socialmente no viable
  •  y 2) es económicamente inviable. La transferencia de las comunidades beduinas rurales a ‘Al Jahalin en tres oleadas a partir de 1997 los ha dejado sin activos sociales o económicos disponibles con los que reconstruir satisfactoriamente su vida en el nuevo entorno. Quince años después de que comenzaran las transferencias, los residentes de la aldea hoy siguen luchando para mantener los elementos de su orden social tradicional y de sus medios de vida pastorales.

El informe claramente demuestra que la compensación financiera fijada a través del litigio no se ha asegurado la seguridad social, económica o cultural para los beduinos de Palestina refugiados en el pueblo. Esto demuestra que, en estas circunstancias, y a la espera de una solución duradera al problema de los refugiados, la opción más viable para los residentes de la aldea es el ejercicio de prácticas de residencia dual, que viven parcialmente en el pueblo y mantener parcialmente la movilidad de su tradicional vida volviendo a localidades rurales de la zona C, una práctica considerada ilegal por las autoridades israelíes.

Si bien la práctica de la doble residencia permite a las familias de poseer mejor el ritmo y la dirección de sus vidas después de la transferencia, mantiene su vulnerabilidad exigiendo a los beduinos regresar a las zonas donde corren peligro de demolición de viviendas y desalojo.  Además, la práctica de la doble residencia se divide unidades familiares, lo que supone tanto cambios fundamentales en los roles familiares y las prácticas cotidianas.

Tanto en el pueblo Al Jahalin y en las comunidades rurales ahora amenazadas de transferencia, este estudio de Bimkom / UNRWA concluye que el desarrollo sostenible rural y el acceso seguro a los recursos naturales de sus zonas rurales actuales son las soluciones más viables para los beduinos refugiados palestinos de las comunidades en la periferia de Jerusalén que deseen salvaguardar su tejido social y cultural y para tener una base económica sólida para el progreso y el desarrollo. Estas son las condiciones esenciales en que se podría permitir a las comunidades de refugiados palestinos beduinos a impulsar el proceso de modernización de acuerdo con su momento, ritmo y la dirección deseados.

EL CASO DE AL JABAL

Antes de su traslado a al Jabal, los pequeños grupos de parentesco de Salamaat jahalin tenían la composición socio-cultural de los grupos de pastores semi-nómadas en el que estilo de vida se determinaba en gran parte por los medios de subsistencia. Si bien, como todos los refugiados palestinos, los beduinos de Palestina refugiados han experimentado ser separados de sus territorios como resultado del conflicto de 1948, no experimentaron los múltiples desafíos sociales y económicos del bienestar por ser trasladados a campos de refugiados densamente poblados en su entrada a Cisjordania. En cambio, los beduinos refugiados de Palestina se dividieron en pequeños grupos de parentesco dispersos por toda Cisjordania con su ganado con el fin de mantener su

estilo de vida nómada. La formación de al Jabal era por lo tanto, la primera experiencia de estar centralizada en una ubicación semiurbana en la historia de los beduinos Jahalin. Si bien las condiciones para los residentes de la zona C se había vuelto cada vez más difícil como resultado de las políticas israelíes y prácticas en el territorio ocupado, la gran mayoría de las comunidades de refugiados beduinos Jahalin rurales han mantenido sus estructuras sociales con la operación de las economías duales (economía pastoral tradicional) impulsado por el trabajo ad hoc en los asentamientos israelíes locales y las ciudades palestinas) proporcionando funciones claras sociales y

económicas tanto para hombres como para mujeres

AL JABAL: SOCIALMENTE NO VIABLE

La centralización de los grupos de pastores dispersos en un lugar es en sí mismo una contradicción. El entorno forzado de Al Jabal, el cual se asemeja a los campos de refugiados establecidos por la UNRWA para otros refugiados de Palestina en la década de 1950, es un concepto que fue rechazado de plano por los beduinos antes de su aplicación. Hoy en día, la integración económica o social no es evidente en al Jabal en un nivel sostenible. Si bien la transferencia a una entorno planificado potencialmente proporciona una mejor vida, normas de seguridad de la demolición, la proximidad a los servicios y el aumento de las oportunidades económicas para sus habitantes, provocó daños en el núcleo mismo de tejido social de los beduinos como resultado de la transferencia a Al Jabal no se ha considerado en la elaboración de los criterios para medir el éxito. Sí, las familias se han adaptado a los aspectos prácticos de la vida en al Jabal, pero esta no es una medida del éxito de un proyecto, es una medida de la resistencia humana.

La fusión de los grupos de parentesco separados en un espacio contra su voluntad al instante disuelve la sensación de seguridad espacial de una comunidad; el movimiento de  los pasillos de trashumancia creados a lo largo del tiempo por décadas de leyes sociales y económicas tradicionales en el propio grupo de parentesco rural que de repente ya no existe. De la nota clave, los residentes de Al Jabal son no tradicionalmente una comunidad, sino grupos de parentesco entre las cuales las estrictas leyes sociales operan, incluyendo una restricción a la libre circulación de las mujeres si los hombres de un grupo diferente estan presentes.

Esta inestabilidad se encarna simbólicamente en los aspectos físicos de Al Jabal hoy-una ladera de casas en diferentes etapas de la construcción, parcial y sin asfaltar carreteras, improvisadas la electricidad (aunque legal) y las conexiones de agua en la mayoría de las áreas, y la proximidad al basurero municipal de la que peligrosos gases, un hedor abrumador y nubes de negro humo de la combustión espontánea que con frecuencia emite la superficie.

Sobre el papel, al Jabal es el hogar de más de 1.500 personas, sin embargo, las calles están a menudo completamente vacías. ¿Por qué? La densidad residencial y posterior estrechamiento en la proximidad de diferentes grupos de parentesco entre sí era extraño a los beduinos y de inmediato provocó una restricción en el movimiento de mujeres en torno al Jabal.

Además, mientras se utilizan los edificios comunales en diversos grados, la falta de sentido de uso común de espacio público prevalece en al Jabal ya que el concepto es sobre todo extranjero en las comunidades rurales. Otros, decenas de Familias “residentes” son estacionales o permanentemente

ausentes en Al Jabal con el fin de seguir economía de pastoreo en las zonas rurales. Los residentes permanentes, a menudo hogares encabezados por mujeres cuyos maridos e hijos mayores viven durante largos períodos del año en localidades rurales con la familia ganadera permanecen dentro de sus casas donde no sean observadas. El aislamiento social en Al Jabal, está en marcado contraste con el tejido social vibrante de los grupos emparentados de beduinos rurales ubicados a pocos minutos de al Jabal hoy en día, donde las familias operan una economía dual y mantienen la armonía social. Durante la investigación en las comunidades rurales que rodean al Jabal, numerosos jefes de familia presentan las llaves a los investigadores/as de las casas que habían construido en Al Jabal tras la transferencia. Detrás de las puertas cerradas, estas casas están sin muebles y deshabitadas. La explicación fue que sus familias no pueden vivir una vida de su elección en Al Jabal.

Un elemento espacial que cause aún más inestabilidad social para los residentes al Jabal es el actual conflicto con la comunidad de Abu Dis, que son los propietarios tradicionales de la tierras asignadas para Al Jabal por las autoridades israelíes. Una vez más, como en un eco de la fricción entre los refugiados de Palestina entrantes y los palestinos que eran autóctonos de Cisjordania y la Franja de Gaza durante Mandato de Palestina antes de 1948 que se vieron obligados a acoger a los recién llegados, el informe Jahalin indica que la fricción continua entre los beduinos de Palestina refugiados y la comunidad de acogida de Abu Dis en cuyos terrenos fueron transferidos a partir de que aumenta la sensación de  inseguridad permanente para los beduinos. Mientras que su transferencia ha asegurado a los residentes de Al Jabal aparentemente contra nuevos desplazamientos y expropiación por las autoridades israelíes, la Salamaat Jahalin creen que siguen siendo vulnerables a nuevos desplazamientos en el futuro ya que la comunidad de Abu Dis, tiene una demanda histórica sobre la tierra de Al Jabal, y podría tomar medidas para reclamarla.

Los refugiados beduinos palestinos en Al Jabal ven su presencia allí como temporal, una realidad  que refleja su inseguridad constante y previene de un sentido de permanencia sobre el lugar que se han visto obligados a habitar.

ECONÓMICAMENTE INVIABLE

A través de una lente económica, es evidente que los pagos de compensación emitidos a la entrada

Familias Salamaat tanto por el ICA y la Autoridad Palestina fueron en gran parte invertidos en la construcción de viviendas en terrenos asignados a cada familia. Muchas familias vendieron sus

ganado antes de la mudanza, canalizando los beneficios en la ejecución de las obras de  Construcción, y por lo tanto perdieron los ingresos (y los roles de género) generado por el economía tradicional. Otros continuaron para mantener su acciones en localidades rurales en riesgo de desalojo / demolición por el ICA y continuó operando una economía dual; con algunos miembros de la familia que trabajan el ganado y otros miembros de la familia que buscan empleo en locales

centros urbanos, tanto palestinos como israelíes. Mientras familias entrantes presentaban diferentes situaciones financieras en el momento del traslado, se encontraron exclusivamente una realidad que antes no habían experimentado: el costo de vivir en una casa es significativamente más alto que el costo de vivir en una choza. Pero las opciones para el empleo regular de una sociedad tradicionalmente basada en el pastoreo con comparativamente bajos niveles de educación eran relativamente pocas, y lo siguen siendo hoy. En una mañana normal en al Jabal, grupos de hombres de mediana edad sentados en bancos de sombra fuera de sus casas, gritando saludos a transeúntes, quienes además tampoco tienen trabajo al que ir. Para aquellos que no encuentran trabajo, la mayoría de los empleados beduinos toda Cisjordania viven al margen de la del mercado laboral, llenando posiciones marginales de obra no cualificada laboral. Con los costos y los hogares adicionales repentinos. Después de haber perdido la mayor parte de su economía tradicional a la llegada en Al Jabal, los refugiados del Salamaat Jahalin se encontraron con un nuevo nivel de desafío financiero.

El empleo para los hombres de Al Jabal que ya no tienen ganadero es en gran parte en el trabajo diario remunerado ad hoc, mientras que los que tienen un empleo a tiempo completo en su mayoría trabajan como trabajadores en los asentamientos israelíes, específicamente las zonas industriales de Ma’ale Adummim y Mishor Adummim. La dependencia para el empleo en los asentamientos presenta una vulnerabilidad económica específica para los trabajadores palestinos cuyos empleos dependen de un contexto político volátil. Los planes actualmente congelados

para completar la construcción el muro entre Al Jabal y Maale Adumim harían someterse a los beduinos a rigurosos controles de seguridad todos los días con el fin de acceder a su lugar de trabajo.

Las alternativas son pocas, dejando a los jóvenes desarrollar sus propios medios para crear ingresos.

Una industria como de cosecha propia es la colección de chatarra de la basura municipal cercana

y su re-venta a los comerciantes locales en Eizariya. Este actividad viene con su propio conjunto claro de  riesgos para la salud y la seguridad de la juventud que se involucre en ella, ya que i plica entrar en contacto diario con los gases tóxicos y las aguas residuales en un paisaje conocido por combustiones internas y de la superficie de forma regular. Enfocando el tema de la educación, los niveles de abandono de alumnos varones son altos en al Jabal, ya que completar la educación secundaria tiene pocos incentivos.

Los padres en cuestión señalan que es difícil motivar a los sus hijos, que ven que los niveles de desempleo ya son altos entre los residentes al Jabal, que tras haber completado su educación, el trabajo asalariado básico no requiere calificaciones escolares y las perspectivas de carrera en el sector palestino son bajos para los beduinos marginados. Mientras que las niñas

logran mayores niveles de educación que los varones, las mujeres de AlJabal están casi todas en paro con la excepción de un puñado de alto rendimiento que trabajar principalmente como maestras en las escuelas locales. La competencia para puestos cualificados es alta en el sector palestino y la cultura local no alienta a las mujeres a buscar puestos de trabajo en los asentamientos israelíes.

Con esta realidad, la previsión económica para la actual comunidad al Jabal es desoladora: con el aumento de niveles de pobreza y  la influencia de factores políticos emergentes se intensifica esta sensación. Los residentes hablan con profunda preocupación de la intención de las autoridades israelíes para expandir al Jabal para la transferencia de familias beduinas adicionales en la misma ubicación, diciendo que puede sólo acelerar su origen común en la pobreza.

LA RESIDENCIA DUAL LA OPCIÓN MÁS VIABLE HOY

Los diferentes impactos de la transferencia en las familias son el resultado de los múltiples y complejos retos sociales, culturales y económicos experimentados por los beduinos en el proceso de cambio. Por ejemplo, las familias que fueron obligadas a deshacerse totalmente de su ganado durante el traslado a Al Jabal y tenían pocas alternativas de generación de ingresos y han experimentado un impacto más agudo de la transferencia debido a la instantánea (y forzada) pérdida del sistema socio-económico que había operado en su comunidad rural.

Comparativamente, las familias que mantienen total o parcialmente su rebaño durante la transferencia y han desarrollado nuevas estrategias de manejo de ganado han experimentado

un menor grado de separación de su entorno social y de sus realidades económicas durante el proceso de transferencia.

En resumen, han sido capaces de mantener una mayor sentido de propiedad sobre el ritmo y el tipo de cambio a la que sus tradiciones han sido sometidas.

Sin embargo, de las decenas de estas familias que mantienen algunos o la totalidad de su ganado cuando fueron trasladados a otros Jabal, sólo diez viven allí de forma permanente hoy, coincidiendo

sus tasas de carga con los pastizales y los recursos hídricos disponibles en las inmediaciones. Para los otros, la falta de acceso a los recursos naturales adecuados en la periferia Jerusalén junto con la falta de espacio de al Jabal para sostener efectivamente jaulas y alimentación intensiva obliga a las familias usentarse de Al Jabal durante largos períodos del año, operación de un doble residencia que les permite mejor aprovechar las ventajas de la ciudad y del campo. Para ellos, al Jabal no es viable como residencia permanente, ya que no permite el ejercicio de su economía tradicional o de las estructuras sociales de su elección. Las familias que mantienen la residencia tanto en al Jabal y en zonas rurales utilizan al Jabal como un centro de servicios, mientras que las localidades rurales que habitan el gran parte del año son su residencia principal.

Al Jabal se utiliza tanto para la única disposición y servicio se puede llegar con relativa facilidad dentro de la pequeña límites geográficos de Cisjordania.

No todos los residentes actuales fueron trasladados físicamente a Al Jabal ya que doce familias eran residentes en la ladera escasamente habitada antes de su selección por las autoridades israelíes como un sitio de transferencia. Para estas doce familias – en su mayoría del grupo Hirsch – la experiencia de la transferencia era diferente y merece una aclaración. Estas familias habían se habían deshecho de su ganado en gran medida gradualmente décadas antes de la transferencia y se habían acercado a los centros urbanos con el fin conseguir una educación superior y un empleo formal. Habían elegido, a su propio ritmo y en su propio sentido, iniciar el proceso de transición de las tradiciones dependientes de la ganadería, mientras que mantenían el parentesco beduino llevado a sus estructuras sociales. La afluencia de más de 100 familias a la ladera destruyó la capacidad de su grupo de parentesco de funcionar de su manera tradicional. Por ejemplo, las mujeres Hirsch – que no habían sido transferidas físicamente- se vieron afectadas en la misma manera que las mujeres rurales entrantes debido a la cercanía súbita de familias Salamaat extranjeras. La Economía Hirsch, sin embargo, no se vio afectada directamente por la transferencia, ya que ya era en gran parte urbana y que no dependían de la ganadería.

DESARROLLO RURAL SOSTENIBLE COMO BUENA PRÁCTICA

La residencia dual conlleva una vulnerabilidad específica para los Salamaat transferidos, ya que las familias que regresan a las localidades rurales de Al Jabal siguen en riesgo de desalojo o demolición por las autoridades israelíes. Como tal, mientras que la residencia dual sostiene las economías tradicionales y las costumbres sociales, proporciona poca seguridad permanente a las familias que la adoptan y, a su regreso a los sitios rurales, están obligados a volver a vivir en un refugio de baja calidad y sin infraestructuras básicas y sufren potenciales amenazas de demolición de nuevo, debido a la falta de permisos de construcción.

No hay duda de que vivir en hogares con infraestructura facilita en gran medida el día a día extenuante en exigencias físicas de los beduinos que participan en la gestión de los hogares. Para las beduinas, los soportes en los hogares se utilizan para cocinar, lavar la ropa y refrigeración, y todas las casas tienen un cuarto de baño y al menos un aseo. Se ha reconocido a nivel mundial que la infraestructura básica mejora significativamente la vida nómada y que es totalmente factible instalar esas infraestructuras con bajo impacto ambiental y métodos sostenibles en las comunidades rurales existentes.

Con conexiones legales a agua y electricidad, las familias beduinas rurales podrían usar lavadoras, frigoríficos, cocinas y luces internas, al igual que los residentes de Al Jabal pero no pueden elegir sus empleos y economía o red social.

Los planes de crecimiento de la colonia de Maale Adumin amenazan con repetir estos problemas con muchas otras comunidades y familias beduinas de la zona, y si Al Jabal sigue creciendo los conflictos dentro del propio pueblo entre la población beduina ya asentada y los recién llegados

Dos noticias han llamado nuestra atención durante estas Navidades que queríamos compartir con vosotr@s:

El 23 de Diciembre saltaba la noticia, como podéis ver en el siguiente enlace,  delacuerdo España-Israel en materia de infraestructuras que consta principalmente de los siguientes proyectos, como recogió la propia web de la Moncloa:

  •           Ferrocarril Eilat-Bersheeba de viajeros para comunicar la periferia del estado
  •           Obras de ampliación del puerto de Ashdod (y mejora y ampliación de otros puertos y carreteras)
  •           Metro ligero de Tel Aviv
  •           Líneas de ferrocarril de viajeros al Norte
  •           Electrificación de las líneas de ferrocarril
  •           Además, se proveerá de un servicio de transporte de mercancías que permita conectar el Mar Muerto y Negev con Eilat y el puerto de Ashdod. Este nuevo tramo permitirá a su vez el tránsito de mercancías entre el puerto de Ashdod, Eilat y el puerto de Haifa en el Mediterráneo.

IsraelMapÉste último nos preocupa especialmente porque si conectáis en el mapa adjunto Ashdot y Haifa con El Negev y el Mar Muerto, veréis que para conectar Haifa y Ashdod con el Mar Muerto el trazado debería pasar por el territorio de Cisjordania que según las Naciones Unidas forma parte del Estado Palestino conforme al  trazado de fronteras de 1967. Todavía no se ha hecho público por dónde pasaría éste ferrocarril pero el camino más corto sería ése, invadiendo y expropiando tanto terreno público palestino como propiedades privadas.

Por tanto éste acuerdo para beneficiar empresas españolas no sólo implicaría que Israel contraviene la legislación internacional sino que el estado español incumple directamente para favorecer intereses privados la resolución de la ONU 181.

Seguiremos de cerca el avance de estos programas en los que España favorece la instalación de infraestructuras y las comunicaciones de un estado israelí que continúa violando los derechos de los palestinos y que jamás ha aprobado una constitución, entre otras razones porque ello implicaría delimitar unas fronteras de un territorio creciente y en constante expansión sobre un lugar geográfico que las resoluciones internacionales le han condenado repetidamente ocupar.

Y hablando también de los constantes planes de expansión, tras la operación militar “Pilar defensivo” sobre Gaza el gobierno israelí comunicó que en represalia iniciaría la construcción de la zona E1. Esta área se denomina así por encontrarse en Jerusalén Este, capital del estado Palestino según la línea verde de 1967 descrita por la ONU.

El Plan lleva aprobado desde 1999 pero nunca ha sido implementado debido a la oposición internacional, incluyendo a los Estados Unidos. Dicha oposición se debe a que la construcción de viviendas en esa zona y las vías de comunicación con Jerusalén Oeste, así como con otras colonias ilegales de Jerusalén Este como la gigantesca colonia Ma´ale Adumim, que cuenta con cerca de 40.000 habitantes, interrumpirían la continuidad del territorio palestino de Cisjordania tanto al Norte como al Sur de Jerusalén, impidiendo la viabilidad del mismo.

La construcción de esa zona además necesitaría desplazar a unos 27.000 beduinos que viven en la misma. La propia legislación internacional prohíbe explícitamente el desplazamiento de población salvo por su propia seguridad o por razones militares urgentes, y siempre de modo temporal. La idea es llevarlos a vivir al vertedero de Abu Dis, el principal de Jerusalén, donde a principios de los 90 ya se trasladó a la tribu beduína de Jahalin para a la expansión de Ma¨ale Adumim. En anteriores ocasiones este plan se paró debido a las protestas internacionales y a una petición de la propia Corte Israelí, que llevó a la administración aconsultar con la población de la zona su reasentamiento y a realizar una evaluación de riesgos e impacto medioambiental de la posible relocalización cerca del  vertedero.

Tras las múltiples protestas que ha suscitado la mención de la zona E1 por parte del estado Israelí parece que el proyecto se está demorando de nuevo, esperemos que para siempre, pero con la elecciones israelíes a la vuelta de la esquina sólo podemos esperar a la formación de nuevo Gobierno de coalición para ver en qué queda. El peso que logre la extrema derecha en el mismo será determinante en el desarrollo e implementación de los palens de expansión y creación de nuevas colonias

En los últimos días hemos leído en distintos medios de comunicación cuáles son las “respuestas” del estado israelí al reconocimiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, por amplia mayoría absoluta, del estado palestino, aunque sólo sea como observador. Esto ha supuesto un importante gesto diplomático mundial que aisla aún más a Israel y sus apoyos en las políticas a nivel global.

Además permite al estado palestino establecer nuevas relaciones y acciones como, por ejemplo, acudir al tan temido por Israel, Tribunal Penal Internacional. Este tribunal fue instaurado por el Tratado de Roma, el cual nunca ha sido firmado por el estado israelí. ¿Por qué intentó Israel durante los meses previos al reconocimiento establecer como condición para el mismo una cláusula que evitara que Palestina presentara su caso frente a dicho Tribunal?

Tal y como explicaba el ICADH en su relato sobre la sexta demolición de Beit Arabiya, el artículo 147 de la Convención de Ginebra establece que son violaciones graves de la misma, el trato inhumano, la destrucción extensa y apropiación de propiedad no justificada por necesidad militar y llevar a cabo ilegalmente y de forma alevosa la deportación o transferencia de personas.

De acuerdo con el artículo 8 de la Corte Penal Internacional establecido por el Estatuto de Roma, las violaciones graves como las descritas constituyen crímenes de guerra y dan lugar a responsabilidad penal individual. Incluso estados que no firmaron el Estatuto de Roma siguen estando sujetos a la obligación de cooperar con el Tribunal Penal internacional en ciertos casos. Consecuentemente, las políticas y prácticas israelíes, que realiza en los territorios ocupados, pueden constituir fácilmente crímenes de guerra bajo el artículo 8(2)(a)(iv) y el artículo 8(2)(a)(vii) del estatuto del Tribunal Penal Internacional.

Es más, las políticas y prácticas israelíes en los territorios ocupados pudieran constituir crímenes contra la humanidad bajo:

  •  el artículo 7(1)(d): Deportación o transferencia forzada de población;
  •  el artículo 7(1)(h): Persecución de cualquier grupo o colectividad identificable en términos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género;
  •  y el articulo 7(1)(j): Crimen de apartheid; así como la violación de la Convención de las Naciones Unidas en la supresión y castigo del crimen de apartheid de 1973.

El crimen de apartheid debe ser entendido como actos inhumanos cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de sistemática opresión y dominación por un grupo racial sobre otro/s grupo/s con la intención de mantener un régimen

En la resolución 177(II) de la Asamblea General de las Naciones Unidas que dirigió a la Comisión Legal Internacional a formular los principios del Tribunal Militar Internacional como principios de la legislación internacional (conocidos desde entonces como Principios de Nuremberg) como sigue:

“Cualquier persona que cometa un acto que constituya un crimen bajo legislación internacional es responsable y susceptible de procesar por tal acto. El hecho de que una persona cometiera el acto que constituye un crimen según la legislación internacional y actuara como Jefe de Estado o responsable de un gobierno oficial no lo exime de la responsabilidad bajo legislación internacional. El hecho de que una persona actuara bajo la orden de su Gobierno o superior no lo exime de la responsabilidad bajo legislación internacional, si se prueba que una elección moral fue de hecho posible para esa persona.”

Es por ello que el ICADH, algo a lo que nos sumamos, señala a las siguientes autoridades como responsables personalmente de las políticas y prácticas que pueden constituir crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad: el Primer Ministro Benjamin Netanyahu; el Ministro de Defensa Ehud Barak; el Ministro de Justicia Yaakov Neeman; el Comandante General del Mando Central de la Oficina General de Comandancia Nitzan Alon; el Coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios General Eitan Dangot; el Jefe de la Administración Civil General de Brigada Moti Almoz.

Pero es más, según nuestra opinión, los jueces, policías, militares, o incluso conductores de bulldozer que emiten o ayudan a ejecutar de algún modo esas órdenes de demolición; los arquitectos municipales u obreros que diseñan planes de asentamientos o ayudan a construirlos, también tienen parte de responsabilidad en estos crímenes de guerra y contra la humanidad.

Pero volviendo a las supuestas respuestas de los días pasados desde el gobierno israelí cabría matizar que los planes de construcción de estos nuevos asentamientos llevan años aprobados, así como la política de adquisición de recursos económicos que deberían llegar al pueblo palestino. Por cada donación que una ONG hace al pueblo palestino los israelíes le cargan un impuesto del 22%. Los impuestos recaudados en Jerusalén Este no se reflejan en servicios municipales tales como recogida de basuras o mantenimiento del sistema de alcantarillado por parte de la municipalidad.

En el caso de los asentamientos alrededor de Jerusalén Este, aquí podéis encontrar una descripción por parte del Jerusalem Post con los nuevos asentamientos aprobados que incrementan en un 25% la población israelí que ocupa ilegalmente lo que debiera ser capital de Palestina. Incluye un mapa en el que se percibe el cinturón de asentamientos que están completando alrededor de Jerusalén Este y que lo separan de manera efectiva del resto de Cisjordania al unirse con la colonia de Maale Adumim.

Esta situación se reproduce a lo largo y ancho de todo el territorio palestino, esta misma semana desde la agencia palestina de noticias Maan News nos llegaban noticias de la segunda demolición de una mezquita cerca de Hebrón. La demolición no sólo atenta contra la libertad de culto de los habitantes de la zona sino que forma parte de un plan para evacuar 8 pueblos en las colinas del sur de Hebrón para crear una zona de entrenamiento militar. Un grave problema que afecta a los derechos y convivencia en todo el sur de Hebrón. Y que golpea también a una población ya golpeada por otros problemas, los beduinos.

Así que congelar los fondos a la Autoridad Nacional Palestina, como muchos esperaban, o anunciar la creación de 4.700 viviendas en los Territorios Palestinos Ocupados: 3.000 en la zona E-1 (para la cual será necesaria la expulsión de 11.000 beduinos) y otros 1.700 en la colonia de Ramat Shlomo no es una respuesta a nada, tan solo la continuidad de unas políticas que se llevan aplicando desde la creación del estado sionista. Así, lo escribió Ana Carbajosa en el diario El País: “Israel ha decidido confiscar cerca de 92 millones de euros, correspondientes a la cuota mensual que transfiere a los palestinos en concepto de impuestos recaudados y que el Gobierno de Ramala utiliza para pagar salarios de los funcionarios. Esta suma resulta crucial para el funcionamiento de la débil economía palestina”

¿Y cuál es la respuesta de la comunidad internacional ante estas acciones?

 “Desde los Acuerdos de Oslo de 1993, el número de colonos no ha dejado de crecer pasando de los 215.000 a los 550.000 actuales (a los que habrá que sumar otros 20.000 más que se alojarán en las nuevas colonias). Este espectacular aumento no hubiera sido posible sin el consenso de las principales formaciones sionistas (Likud, Partido Laborista y Kadima) y la pasividad de la comunidad internacional, que ha permitido la sistemática vulneración del Derecho Internacional (el artículo 6 de la Cuarta Convención de Ginebra señala que “la Potencia ocupante no deportará o transferirá parte de su propia población a los territorios que ocupe”).

[…]

Habrá que ver cómo reacciona la comunidad internacional ante este desafío: ¿se contentará con la tibieza habitual o adoptará medidas más contundentes? En su célebre discurso de El Cairo de 2009, el presidente Barack Obama advirtió: “Los israelíes deben reconocer que del mismo modo que no puede negarse el derecho de Israel a existir, tampoco puede negarse el de Palestina. EE UU no aceptará la legitimidad del mantenimiento de los asentamientos israelíes. Esta construcción viola los acuerdos anteriores y mina los esfuerzos para alcanzar la paz”.

Desde entonces se han construido miles de nuevas viviendas en los asentamientos sin que estas graves violaciones del Derecho Internacional hayan pasado ninguna factura a Israel. Lo que está en juego es la estabilidad de Oriente Medio en las próximas décadas.”

 colonias en Jerusalén Este

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/03/actualidad/1354561170_008878.html

Es cierto que esta semana varios países europeos (entre ellos España) convocaron a sus embajadores y que la propia secretaria de estado de los Estados Unidos lo valoró negativamente, pero estas reacciones son cuando menos tibias ante tamañas vulneraciones de los derechos humanos perpetradas a lo largo ya de más de 60 años.

Ante esta falta de oposición institucional no queda más que continuar por la vía de la acción civil por medio de instrumentos como el Tribunal Russell, las campañas de BDS o el apoyo a organizaciones que trabajen sobre el terreno y mediante la difusión y concienciación, bien sean palestinas (páginas de facebook de los comités populares de Bilin, Nilin, Al Masarah, Nabi Saleh, de organizaciones como Addameer, mixtas o israelíes (ICADH, AIC), o iniciativas como este  blog, en la medida de nuestras posibilidades, y tantas otras que en la red y en papel hacen un seguimiento de la realidad cotidiana de la ocupación en Cisjordania, Gaza, Jerusalén, dentro de Israel y en la diáspora de los refugiados.

Ser “meros” ciudadanos no nos convierte necesariamente en marionetas. Desde luego, existen muchos problemas en el mundo que solucionar y, sabemos que no se puede estar a todos, pero siempre existen formas de colaborar para hacer el mundo un poco más justo para tod@s.