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Día 9: Beit Arabiya y el ICADH

Publicado: 20 agosto, 2013 de accionenredinternacional en Sin categoría
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Nos hemos levantado en la ciudad vieja de Jerusalén con un rocío fresco y el rumor de la actividad comercial de buena mañana… 😉

Aunque la reconstrucción principal la desarrollaremos en el Valle del Jordán hoy hemos echado una mano a los compañeros y compañeras del ICAHD (Comité Israelí Contra la Demolición de Casas) en la reconstrucción del centro por la paz Beit Arabyia.

Beit Arabyia es una casa que se encuentra en las afueras de Anata, una de las poblaciones adyacentes a Jerusalén y que conforman el perímetro que llamamos Jerusalén Este (la parte palestina de la ciudad, reconocida por la ONU). Salim y Arabyia con sus hijos han intentado vivir en ella des del año 1990, cuando después de ahorrar un dinero trabajando en Jordania la familia volvió a su Jerusalén natal para establecerse.

Buscaron un terreno cerca del campo de refugiados donde habían pasado su infancia, Shuafat, al lado de Anata, a pocos quilómetros de Jerusalén. Después de comprar un terreno tuvieron que pedir el premiso correspondiente para poder edificar.

Hoy Salim nos ha resumido sus tres intentos de construir la casa legalmente, y las tres veces fue rechazada su petición. Primero porqué la tierra era destinada  a fines agrícolas, la segunda porqué el terreno tenía demasiada pendiente, y la tercera porqué le faltaban un par de firmas de los antiguos propietarios. Es clara la voluntad de la administración israelí de no dar estos permisos en los barrios y pueblos palestinos para forzarlos a vivir en núcleos urbanos cada vez más masificados en la zona A.

Las tres veces, Salim argumentó que 1/ en la zona ya había otras casas construidas, 2/ que podía allanar el terreno con una excavadora y 3/ recogió las firmas de las 500 personas con terrenos en propiedad del pueblo y las llevó a la administración israelí para que escogieran las dos que necesitaran. Pero cada vez al pedir el nuevo permiso  una nueva excusa le impedía construir su casa, previo pago de las tasas a Israel, hasta que decidió construir por su cuenta.

Salim nos cuenta su historia

Salim nos cuenta su historia

Después de 4 años decidió construir sin permiso, una vez instalada toda la familia en el nuevo hogar el ejército israelí rodeó una madrugada la casa y lo amenazó de tener 15 minutos para evacuarla. Al negarse a salir de su casa, lo redujeron apaleándolo con las culatas de los fusiles y lo esposaron mientras Arabyia, su mujer, se cerraba en casa con las niñas y niños. Acto seguido Salim vio cómo los soldados reventaban las ventanas de su casa y disparaban gases lacrimógenos para obligar a su mujer e hijos a salir. La excavadora que acompañaba el destacamento militar, derrumbó su casa y les arrancó todos los árboles del jardín. Los dejaron sin absolutamente nada, todo lo que había costado tanto esfuerzo ahorrar, desaparecido en un segundo.

Nos repite una y otra vez la intención de las autoridades israelís a empujarlos  a vivir en zonas cada vez más pequeñas de terreno, de hacerles la vida imposible al día a día, como hemos visto en Hebrón y en tantos otros sitios, para que sea insoportable seguir viviendo en su tierra. Pero vivir aquí es resistir, y gran parte de la población palestina tiene muy claro qué quiere para las próximas generaciones, quieren una tierra donde sus hijos y sus hijas puedan regar sus olivos, pasear por la ciudad vieja de Jerusalén o darse un chapuzón en las playas de Haifa en plena libertad.

El ICAHD ha hecho una llamada internacional para que voluntarios de todo el mundo vengan a ayudarlos a construir un memorial de las casas demolidas, unas 28.000 en toda Cisjordania. Un espacio donde se visualiza cual es la política segregacionista, de Apartheid, israelí la cual tiene un impacto especial en Jerusalén Este y zona C.

Beit Arabiya

Beit Arabiya

Jeff nos explica la complicación de algunas ONG palestinas e israelíes de la izquierda más radical de llegar a amplios sectores de la sociedad israelí, así como la evaporación de la solución de 2 estados.

Los palestinos llevan luchando más de 100 años una lucha de liberación nacional y ahora que la política de hechos sobre el terreno la hace imposible necesitan cambiar su estrategia a una lucha por los derechos, pero ni las ONG internacionales ni las israelíes pueden hacerlo, tienen que ser ellos los que continúen su lucha y los demás apoyarles..

Luchar por 1 estado, pero democrático, con identidad binacional el reconocimiento de los derechos humanos y del ciudadano como universales.

Jeff Halper nos explica las opciones de lucha por los derechos palestinos y sobre las negociaciones actuales de paz

Jeff Halper nos explica las opciones de lucha por los derechos palestinos y sobre las negociaciones actuales de paz

Está siendo una transición muy complicada en la que la sociedad palestina y la israelí e internacional anti-ocupación necesitan rápido acordar qué se pide, o el interés por el conflicto se esfumará y los activistas se centrarán en otra tragedia olvidando Palestina.

No podemos confiar en que los gobiernos resuelvan conflictos, nunca lo hacen. Los gobiernos son expertos en administrar conflictos.

Ha de ser la gente liderada por los palestinos y no por Kerry la que produzca el cambio.

Jordi Matas

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En los últimos días hemos leído en distintos medios de comunicación cuáles son las “respuestas” del estado israelí al reconocimiento por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas, por amplia mayoría absoluta, del estado palestino, aunque sólo sea como observador. Esto ha supuesto un importante gesto diplomático mundial que aisla aún más a Israel y sus apoyos en las políticas a nivel global.

Además permite al estado palestino establecer nuevas relaciones y acciones como, por ejemplo, acudir al tan temido por Israel, Tribunal Penal Internacional. Este tribunal fue instaurado por el Tratado de Roma, el cual nunca ha sido firmado por el estado israelí. ¿Por qué intentó Israel durante los meses previos al reconocimiento establecer como condición para el mismo una cláusula que evitara que Palestina presentara su caso frente a dicho Tribunal?

Tal y como explicaba el ICADH en su relato sobre la sexta demolición de Beit Arabiya, el artículo 147 de la Convención de Ginebra establece que son violaciones graves de la misma, el trato inhumano, la destrucción extensa y apropiación de propiedad no justificada por necesidad militar y llevar a cabo ilegalmente y de forma alevosa la deportación o transferencia de personas.

De acuerdo con el artículo 8 de la Corte Penal Internacional establecido por el Estatuto de Roma, las violaciones graves como las descritas constituyen crímenes de guerra y dan lugar a responsabilidad penal individual. Incluso estados que no firmaron el Estatuto de Roma siguen estando sujetos a la obligación de cooperar con el Tribunal Penal internacional en ciertos casos. Consecuentemente, las políticas y prácticas israelíes, que realiza en los territorios ocupados, pueden constituir fácilmente crímenes de guerra bajo el artículo 8(2)(a)(iv) y el artículo 8(2)(a)(vii) del estatuto del Tribunal Penal Internacional.

Es más, las políticas y prácticas israelíes en los territorios ocupados pudieran constituir crímenes contra la humanidad bajo:

  •  el artículo 7(1)(d): Deportación o transferencia forzada de población;
  •  el artículo 7(1)(h): Persecución de cualquier grupo o colectividad identificable en términos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos o de género;
  •  y el articulo 7(1)(j): Crimen de apartheid; así como la violación de la Convención de las Naciones Unidas en la supresión y castigo del crimen de apartheid de 1973.

El crimen de apartheid debe ser entendido como actos inhumanos cometidos en el contexto de un régimen institucionalizado de sistemática opresión y dominación por un grupo racial sobre otro/s grupo/s con la intención de mantener un régimen

En la resolución 177(II) de la Asamblea General de las Naciones Unidas que dirigió a la Comisión Legal Internacional a formular los principios del Tribunal Militar Internacional como principios de la legislación internacional (conocidos desde entonces como Principios de Nuremberg) como sigue:

“Cualquier persona que cometa un acto que constituya un crimen bajo legislación internacional es responsable y susceptible de procesar por tal acto. El hecho de que una persona cometiera el acto que constituye un crimen según la legislación internacional y actuara como Jefe de Estado o responsable de un gobierno oficial no lo exime de la responsabilidad bajo legislación internacional. El hecho de que una persona actuara bajo la orden de su Gobierno o superior no lo exime de la responsabilidad bajo legislación internacional, si se prueba que una elección moral fue de hecho posible para esa persona.”

Es por ello que el ICADH, algo a lo que nos sumamos, señala a las siguientes autoridades como responsables personalmente de las políticas y prácticas que pueden constituir crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad: el Primer Ministro Benjamin Netanyahu; el Ministro de Defensa Ehud Barak; el Ministro de Justicia Yaakov Neeman; el Comandante General del Mando Central de la Oficina General de Comandancia Nitzan Alon; el Coordinador de las Actividades del Gobierno en los Territorios General Eitan Dangot; el Jefe de la Administración Civil General de Brigada Moti Almoz.

Pero es más, según nuestra opinión, los jueces, policías, militares, o incluso conductores de bulldozer que emiten o ayudan a ejecutar de algún modo esas órdenes de demolición; los arquitectos municipales u obreros que diseñan planes de asentamientos o ayudan a construirlos, también tienen parte de responsabilidad en estos crímenes de guerra y contra la humanidad.

Pero volviendo a las supuestas respuestas de los días pasados desde el gobierno israelí cabría matizar que los planes de construcción de estos nuevos asentamientos llevan años aprobados, así como la política de adquisición de recursos económicos que deberían llegar al pueblo palestino. Por cada donación que una ONG hace al pueblo palestino los israelíes le cargan un impuesto del 22%. Los impuestos recaudados en Jerusalén Este no se reflejan en servicios municipales tales como recogida de basuras o mantenimiento del sistema de alcantarillado por parte de la municipalidad.

En el caso de los asentamientos alrededor de Jerusalén Este, aquí podéis encontrar una descripción por parte del Jerusalem Post con los nuevos asentamientos aprobados que incrementan en un 25% la población israelí que ocupa ilegalmente lo que debiera ser capital de Palestina. Incluye un mapa en el que se percibe el cinturón de asentamientos que están completando alrededor de Jerusalén Este y que lo separan de manera efectiva del resto de Cisjordania al unirse con la colonia de Maale Adumim.

Esta situación se reproduce a lo largo y ancho de todo el territorio palestino, esta misma semana desde la agencia palestina de noticias Maan News nos llegaban noticias de la segunda demolición de una mezquita cerca de Hebrón. La demolición no sólo atenta contra la libertad de culto de los habitantes de la zona sino que forma parte de un plan para evacuar 8 pueblos en las colinas del sur de Hebrón para crear una zona de entrenamiento militar. Un grave problema que afecta a los derechos y convivencia en todo el sur de Hebrón. Y que golpea también a una población ya golpeada por otros problemas, los beduinos.

Así que congelar los fondos a la Autoridad Nacional Palestina, como muchos esperaban, o anunciar la creación de 4.700 viviendas en los Territorios Palestinos Ocupados: 3.000 en la zona E-1 (para la cual será necesaria la expulsión de 11.000 beduinos) y otros 1.700 en la colonia de Ramat Shlomo no es una respuesta a nada, tan solo la continuidad de unas políticas que se llevan aplicando desde la creación del estado sionista. Así, lo escribió Ana Carbajosa en el diario El País: “Israel ha decidido confiscar cerca de 92 millones de euros, correspondientes a la cuota mensual que transfiere a los palestinos en concepto de impuestos recaudados y que el Gobierno de Ramala utiliza para pagar salarios de los funcionarios. Esta suma resulta crucial para el funcionamiento de la débil economía palestina”

¿Y cuál es la respuesta de la comunidad internacional ante estas acciones?

 “Desde los Acuerdos de Oslo de 1993, el número de colonos no ha dejado de crecer pasando de los 215.000 a los 550.000 actuales (a los que habrá que sumar otros 20.000 más que se alojarán en las nuevas colonias). Este espectacular aumento no hubiera sido posible sin el consenso de las principales formaciones sionistas (Likud, Partido Laborista y Kadima) y la pasividad de la comunidad internacional, que ha permitido la sistemática vulneración del Derecho Internacional (el artículo 6 de la Cuarta Convención de Ginebra señala que “la Potencia ocupante no deportará o transferirá parte de su propia población a los territorios que ocupe”).

[…]

Habrá que ver cómo reacciona la comunidad internacional ante este desafío: ¿se contentará con la tibieza habitual o adoptará medidas más contundentes? En su célebre discurso de El Cairo de 2009, el presidente Barack Obama advirtió: “Los israelíes deben reconocer que del mismo modo que no puede negarse el derecho de Israel a existir, tampoco puede negarse el de Palestina. EE UU no aceptará la legitimidad del mantenimiento de los asentamientos israelíes. Esta construcción viola los acuerdos anteriores y mina los esfuerzos para alcanzar la paz”.

Desde entonces se han construido miles de nuevas viviendas en los asentamientos sin que estas graves violaciones del Derecho Internacional hayan pasado ninguna factura a Israel. Lo que está en juego es la estabilidad de Oriente Medio en las próximas décadas.”

 colonias en Jerusalén Este

http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/03/actualidad/1354561170_008878.html

Es cierto que esta semana varios países europeos (entre ellos España) convocaron a sus embajadores y que la propia secretaria de estado de los Estados Unidos lo valoró negativamente, pero estas reacciones son cuando menos tibias ante tamañas vulneraciones de los derechos humanos perpetradas a lo largo ya de más de 60 años.

Ante esta falta de oposición institucional no queda más que continuar por la vía de la acción civil por medio de instrumentos como el Tribunal Russell, las campañas de BDS o el apoyo a organizaciones que trabajen sobre el terreno y mediante la difusión y concienciación, bien sean palestinas (páginas de facebook de los comités populares de Bilin, Nilin, Al Masarah, Nabi Saleh, de organizaciones como Addameer, mixtas o israelíes (ICADH, AIC), o iniciativas como este  blog, en la medida de nuestras posibilidades, y tantas otras que en la red y en papel hacen un seguimiento de la realidad cotidiana de la ocupación en Cisjordania, Gaza, Jerusalén, dentro de Israel y en la diáspora de los refugiados.

Ser “meros” ciudadanos no nos convierte necesariamente en marionetas. Desde luego, existen muchos problemas en el mundo que solucionar y, sabemos que no se puede estar a todos, pero siempre existen formas de colaborar para hacer el mundo un poco más justo para tod@s.