Los porqués

Pese a la existencia de otros conflictos muy dolorosos en nuestro planeta -como Ruanda, Congo, el genocidio armenio, la limpieza étnica en los Balcanes, el Holocausto- , desde hace más de 60 años el conflicto entre Palestina e Israel, su vulneración constante y sistemática de los derechos humanos, se ha convertido en uno de los problemas más sangrantes para la humanidad, además de configurarse simbólicamente como la clave para otros conflictos.

Más allá de su importancia geopolítica, está el sufrimiento cotidiano de los cerca de 5 millones de habitantes de Cisjordania y Gaza y los cerca de 7 millones de refugiados palestinos que viven en el exterior. La vida cotidiana transcurre en un estado de apartheid creciente, en el que los palestinos se ven cercados poco a poco. No sólo en la posibilidad de poder construir un estado propio sino en los aspectos más básicos de su vida cotidiana. Pese a todo, me sigue sorprendiendo no sólo la capacidad de resistencia de la población palestina sino también la de vivir el día a día como decía su poeta Mahmoud Darwish. “Los palestinos son seres humanos que ríen, viven, e incluso tienen una muerte normal. No sólo los matan”. Por otra parte, el enfrentamiento también provoca graves problemas que padece la sociedad israelí, desquiciada y encerrada en una permanente tensión guerrera y securitaria y que vive mirando de lado o sin querer ver, el cotidiano sufrimiento y apartheid que provoca su estado a los palestinos.

Desde 1948 demasiada sangre ha sido derramada, demasiado sufrimiento se ha acumulado en las tierras situadas entre el Mediterráneo y el Jordán, la mayor parte en las espaldas y en las almas palestinas pero también en algunos casos en las de los israelíes. Guerras, bombardeos, bombas, muertes, heridos, presos, torturados.. Estas son las imágenes y sonidos que generalmente asociamos con el conflicto palestino, pero son una parte de las abigarradas realidades de la zona. Existen también un buen número de asociaciones, colectivos, grupos que pelean y alzan su voz por reivindicar el derecho a la justicia y la paz en Palestina. Además, tienen el valor de hacerlo de manera pacífica o no violenta. Grupos que buscan acabar con la ocupación y todo aquello que conlleva de sufrimiento para los palestinos y de deformación para la sociedad israelí. Y las encontramos a uno y otro lado de los checkpoints y el muro. Las hay palestinas, las hay israelíes y también mixtas.

En este periodo de ocupación, muro, checkpoints, cárceles… no encontramos las condiciones para la imprescindible paz justa que los palestinos con toda razón exigen. Es necesario y urgente trabajar para dar futuro a toda esa población, para que pueda desarrollarse, tener empleo, vivienda, escuelas… y en un futuro un país en el que vivir. Por eso y aunque nos parezca un conflicto lejano y en el que sólo merece la pena cuándo sobreviene una guerra o nuevas muertes, cuatros ONGs -Acción en Red Madrid, Fundación Socialismo Fronteras, Pau Ara i Sempre todas en colaboración con ICAHD y la financiación de la AECID-  estamos embarcados en la organización de las Brigadas por la Paza, para la Reconstrucción de Casas Palestinas demolidas sistemáticamente por el estado israelí. Queríamos conocer de primera mano las realidades cotidianas de la zona; apoyar al pueblo palestino en su exigencia de derechos a partir de acciones pacíficas para evitar la demolición de sus viviendas, uno de los aspectos más sangrantes de la ocupación; apoyar a las organizaciones israelíes contrarias a la ocupación; y en último término, sensibilizar y convencer a tí y otra mucha gente que todos somos un granito de arena en este playa, nuestro mundo.

David Perejil

Demoliciones de casas palestinas

Se calcula que desde 1967 se han demolido unas 26.000 casas. En 2011, ICAHD ha documentado 622 demoliciones de estructuras palestinas en territorios ocupados (222 casas y 1092 personas desplazadas).

El gobierno israelí dictamina que estas casas son ilegales porque han sido construidas o reformadas sin permisos de construcción; pero la realidad es que las autoridades israelíes se niegan sistemáticamente a conceder permisos a los palestinos para construir casas. Los palestinos no tienen otra elección más que construir “ilegalmente” sus casas y resistir.

Para construir hogares en Jerusalén Este y el área C (70% de la Cisjordania ocupada por Israel), los palestinos deben solicitar un permiso a las autoridades israelíes. La mayoría de las órdenes de demolición se deben a que se ha construido sin este permiso. Bajo la política de zonificación israelí, los palestinos sólo puede construir en el 13% de Jerusalén este y el 1% del área C. En ambos casos estas zonas ya están densamente construidas. Más del 94% de las solicitudes palestinas de permisos han sido denegadas en los últimos años. Esto significa que cuando una familia crece o una comunidad quiere construir una infraestructura para sus necesidades básicas, la elección se encuentra entre construir sin licencia o no construir. Muchos terminan construyendo para solucionar sus necesidades básicas inmediatas con la esperanza de evadir la demolición. Desafortunadamente, el número de personas afectadas por las demoliciones no deja de crecer.

Legalidad internacional

Adicionalmente, la legislación internacional ha condenado estas políticas y prácticas israelíes en Cisjordania, que se pueden comprender dentro de la definición de “actos inhumanos” en el artículo 71d del estatuto de Roma de la Corte penal internacional, así como constituir una violación de la convención para la supresión y castigo de crimen de apartheid de las Naciones Unidas de 1973.

Las prácticas israelíes en los territorios ocupados palestinos violan el derecho a una vivienda adecuada resaltado en gran parte de los cuerpos legislativos de derechos humanos internacionales. Específicamente, está contenido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, artículo 25.1 de 1948, la Convención internacional de derechos económicos, sociales y culturales de 1966 art 11, la Convención internacional de derechos civiles y políticos de 1966 art 17, la convención internacional para la eliminación de todas las formas de discriminación racial de 1969 art 5eiii, la convención internacional de los derechos del niño de 1990 arts 16 y 27 y los comentarios generales 4 (1991) y 7 (1997) del comité de los derechos económicos, sociales y culturales. El derecho a una vivienda adecuada es un componente esencial del derecho a un estándar de vida decente. Cuando está garantizado, facilita la realización de otros derechos, incluyendo el derecho a la familia, el trabajo, la educación y, finalmente, al derecho de autodeterminación nacional.

Israel pertenece a la Convención internacional para los derechos económicos, sociales y culturales, a cual explícitamente garantiza el derecho a una vivienda adecuada (art 11.1)”Los estados partes en la presente Convención reconocen el derecho de todos a un estándar de vida para él (/ella) y su familia, incluyendo una alimentación adecuada, vestimenta y hogar, y la mejora continuada de las condiciones de vida”.

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