Día 10: Tulkarem, el norte también existe

Publicado: 22 agosto, 2016 de accionenredinternacional en Sin categoría
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Después de un largo viaje en autobús hemos llegado a la ciudad de Tulkarem que está en el frontera con Israel. Allí nos hemos reunidos con la asociación Social Work Commities, que nos han explicado cómo afecta la ocupación a este territorio. Esta ciudad tiene 65.000 habitantes y en la región viven unas 150.000 personas. En Tulkarem hay 2 universidades y dos campos de refugiados, siendo uno de ellos el segundo más grande de todas Cisjordania con 25.000 habitantes y el otro con 10.000.

En la ciudad hay tanto zona A como zona C: el centro de la ciudad y los dos campos son zona A, mientras que el pueblo de Shufa, a tan sólo 5 minutos es zona C.

Visita a Shufa

Después de reunirnos con esta organización hemos ido a el pueblo de Shufa. Este pueblo está dividido por dos checkpoint, y tan sólo se permite la entrada a los residentes del pueblo. Han estado 70 años sin electricidad y tan sólo hace 3 años que reciben suministro eléctrico. El 80% de las tierras han sido confiscadas por el estado de Israel, y las casas se levantan en el 20% restante. No les está permitido acceder libremente a sus tierras de cultivo por lo que durante la recogida de olivas organizan brigadas internacionales para que les sea más fácil realizar su trabajo.
Alrededor de Shufa se han establecido dos asentamientos con 1.500 y 400 colonos respectivamente. La mayoría de las casas de estos asentamientos están vacías.
En el pueblo hemos visitado un edificio otomano de hace más de 1000 años. Desde el tejado hemos podido contemplar la frontera con Israel. Se veía también el Mediterráneo, a tan sólo 10km en línea recta, pero los habitantes de este pueblo hace muchos años que se no pueden bañar en estas aguas que comparten con nosotros.
Cuando llegamos al checkpoint se nos deniega la entrada y hemos de rodear el pueblo: en lugar de tardar 5 minutos en llegar a Tulkarem, tardamos 25. Este checkpoint parece que es bastante peligroso, ya que los soldados suelen ser bastante violentos. Durante los últimos 20 años han asesinado a unas 23 personas. Por todas estas razones la vida en este pueblo se hace insoportable.

Checkpoint Shufa

Tulkarem
Durante el trayecto de vuelta nos cuenta que ha creado una guía de teatro de lo oprimido: Canan, para denunciar las constantes violaciones de derecho humanos en esta tierra. Se dedican a escuchar las historias palestinas y después las representan, reviviendo las experiencias de estas personas. Gracias al teatro han conseguido que el pueblo tuviera suministro eléctrico, que haya personas que vengan a conocer su realidad y han denunciado en la Corte Penal Internacional en problema de la partición del pueblo de Shufa.
Volviendo a Tulkarem nos han mostrado el polígono industrial con 11 fábricas químicas y nos han hablado de los efectos que tienen para la población de la zona. Estas fábricas se encontraban previamente en Jaffa, pero los israelís comenzaron a protestar por su toxicidad y se dictaminó que era nocivo para la población por lo que en el año 1983 se trasladaron a territorio palestino, en tierras expropiadas dos años antes. En ellas se realizan pruebas y experimientos prohíbidos por la ley internacional. Curiosamente todos los trabajadores de estas fábricas son palestinos salvo los cargo directivos. Funcionan los días en los que el viento sopla hacia tierras palestinas y descansan cuando sopla hacia Israel.
Muchas de las personas de esta zona han tenido que marcharse y otras han contraído enfermedades a consecuencia del polvo y los humos tóxico.

Fábricas químicas, Tulkarem

Después de esta visita y de respirar el aure recargado y nocivo, nos hemos dirigido a la Universidad de Khadoorie (Universidad Técnica Palestina), la cual cuenta con 5 facultades y unos 6500 estudiantes. Se construyó en los años treinta como escuela de agricultura y en 2007 se constitutyó como universidad. Nos hemos reunidos con el vicepresidente que nos ha explicado cómo les afecta la ocupación: están muy cerca del muro, incluso una parte de la Universidad es una zona de tiro. Los soldados acostumbran a hacer incursiones en el interior de la zona universitaria; este año ha registrado unas 150. En ellas unos 138 estudiantes han resultado heridos con balas de goma, 330 con balas metálicas, unos 1000 han sido víctimas de gas lacrimógeno y 14 han sido arrestados.
Dentro de la zona universitaria hay zonas A, B y C, en las que se instalan chackpoints móviles para dificultar la movilidad de los estudiantes.
El principal objetivo de la universidad es echar al ejército del campus y proteger a los estudiantes, ya que muchos han decidido abandonar esta universidad a causa de la inseguridad. La intención del Estado de Israel es acaban con esta universidad. A pesar de esta situación no la han denunciado a la Corte Internacional porque la Comunidad Internacional es cómplice de la ocupación e Israel mantiene la impunidad.

Invernaderos de la universidad destruídos

Hemos comprobado la importancia que se da a la educación en Palestina que se considera el país con más títulos universitarios por metro cuadrado.
Qalqilya, un pueblo rodeado por el muro
Seguidamente hemos ido a la ciudad de Qalqilya con 60.000 habitante. El muro rodea prácticamente toda la ciudad con una altura entre 8-12 metros.
En la zona donde nos hemos detenido, del otro lado pasa la carretera que recorre Israel de norte a sur. Por el chackpoint que conecta la ciudad con Israel pasan cada día entre 3000-4000 trabajadores palestinos. Además de soldados, está vigilado por seguridad privada, que actúan como mercenarios y son conocidos por su bruLatalidad.
Qalqilya es rica en agua, sin embargo tienen cortes de electricidad unas 7 horas al día para pagar la supuesta deuda que el pueblo ha contraído con la companía eléctrica.
Resulta curiosos que el muro de esta ciuda no esté lleno de pintadas y murales como en otras ciudades. Nos explican que es una decisión política para dejarlo cómo es y no embellecerlo.

Muro en Qalqilya

Desertar del ejército en una sociedad altamente militarizada

Finalmente, ya en el hostal, hemos podido hablar con dos refuseniks que nos han contado su experiencia personal. Los refuseniks con israelíes que deciden no hacer el servicio militar obligatorio. A los 18 años, una edad todavía poco madura para tomar este tipo de decisiones, los hombres están obligados a  servir durante 3 años y las mujeres 2 años.
La sociedad israelí está muy militarizada: el mayor consenso social de su población es hacer el servicio militar. No hacerlo representa una traición puesto que consideran que con él están protegidos y es lo que les da seguridad.
Rechazar el alistamiento comporta penas de prisión, pero también condiciona el futuro laboral y social. Cuando buscan trabajo, en el CV se especifica que no ha hecho el servicio militar y la mayoría de empresas priorizan el haberlo realizado. En el ámbito social provoca rechazo, ya que está muy valorado y otorga prestigio en función de la trayactoria y el cargo que se ha desarrollado.
Para acabar nos despedimos con un mensaje optimista: en 2014, 150 israelíes decidieron no hacer el servicio militar y algunas de ellas han ido a prisión por este motivo.
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